- Fallece a los 97 años James Watson; su familia y el Cold Spring Harbor Laboratory confirmaron el deceso en East Northport (Long Island).
- Codescubridor de la estructura del ADN con Francis Crick; el Nobel de 1962 se basó en datos clave de Rosalind Franklin y Maurice Wilkins.
- Primer director del Proyecto Genoma Humano y figura central en la transformación del CSHL; autor de obras influyentes como La doble hélice.
- Sus declaraciones sobre raza e inteligencia motivaron la retirada de honores en 2019; el Nobel no fue revocado.

El biólogo molecular estadounidense James Watson ha muerto a los 97 años, una noticia confirmada por su antiguo centro, el Cold Spring Harbor Laboratory, y por su familia.
Pionero en el estudio del ADN, Watson fue codescubridor de su estructura de doble hélice junto a Francis Crick, un hallazgo forjado en Reino Unido que transformó la biología y cimentó su Premio Nobel en 1962.
Trayectoria científica y legado

En 1953, con apenas 25 años, Watson y Crick describieron la arquitectura del ADN apoyándose en datos obtenidos en el King’s College de Londres por Rosalind Franklin y Maurice Wilkins. La forma helicoidal explica cómo la molécula almacena información y se copia con fidelidad.
El comité Nobel les otorgó en 1962 el galardón de Fisiología o Medicina a Watson, Crick y Wilkins; la contribución de Franklin, fallecida en 1958, ha sido objeto de revisión histórica y reconocimiento póstumo por su papel clave.
Más allá del descubrimiento, ejerció como profesor en Harvard y desde 1968 dirigió el Cold Spring Harbor Laboratory, al que impulsó como referente mundial, promoviendo formación (DNA Learning Center) y publicaciones como Genes & Development o Genome Research.
Fue el primer director del Proyecto Genoma Humano, esfuerzo internacional para cartografiar los genes, y firmó obras influyentes como Molecular Biology of the Gene (1965) y La doble hélice (1968), textos con gran impacto académico.
A lo largo de su trayectoria recibió la Medalla Presidencial de la Libertad y la Medalla Nacional de la Ciencia. En 2014 subastó su medalla del Nobel por unos 4,8 millones de dólares; el comprador, el empresario ruso Alisher Usmánov, se la devolvió y los fondos se destinaron en parte a investigación.
Reacciones y confirmación del fallecimiento

El CSHL difundió un obituario en el que destacó sus aportaciones a la ciencia, la educación y el servicio público, un mensaje amplificado por medios internacionales y por agencias europeas como Europa Press.
Según su entorno, Watson falleció en East Northport (Long Island, Nueva York), tras una breve enfermedad vinculada a una infección; su hijo Duncan confirmó el deceso a The New York Times y el laboratorio refrendó la información.
El científico, nacido en Chicago en 1928, residió durante décadas en el campus de Cold Spring Harbor y mantuvo estrechos lazos con instituciones británicas como Cambridge y King’s College, donde maduró buena parte de su carrera.
Polémicas y pérdida de honores

Su figura también estuvo rodeada de controversia. En 2007, unas declaraciones sobre raza e inteligencia publicadas por The Sunday Times provocaron cancelaciones de actos en Londres y su salida de responsabilidades en Cold Spring Harbor; posteriormente pidió disculpas ante la Royal Society.
En 2019, en el documental Decoding Watson emitido por PBS, reiteró esas ideas; el laboratorio retiró sus títulos honorarios y voces como la de Francis Collins (NIH) subrayaron que carecen de sustento científico y son perjudiciales.
Aunque perdió honores institucionales, su Premio Nobel no fue revocado. A lo largo de los años, otras afirmaciones suyas de corte sexista u homófobo generaron rechazo en la comunidad científica y añadieron sombras a su reputación.
La discusión sobre la Fotografía 51 y el papel de Rosalind Franklin ha alimentado un debate historiográfico: investigaciones recientes han reforzado su aportación esencial frente a relatos que la minusvaloraban.
Queda la estela de un investigador cuyo trabajo sobre el ADN abrió una era en la biología moderna y cuyo final de vida estuvo marcado por polémicas que no borran la magnitud de un hallazgo nacido en Europa y convertido en pilar de la ciencia contemporánea.
