- Lillian Smart, de 8 años, falleció en Luisiana tras infectarse con Naegleria fowleri, la ameba 'comecerebros', probablemente en el lago Claiborne.
- Se trata del primer caso confirmado en el estado desde 2013; la infección es extremadamente rara pero casi siempre mortal.
- La ameba vive en aguas dulces templadas y entra por la nariz; no se transmite entre personas ni por beber agua.
- Los expertos advierten de que el calentamiento global podría expandir su presencia hacia zonas más al norte.

Una tragedia ha sacudido a la pequeña localidad de Ruston, en Luisiana (Estados Unidos). Lillian Smart, una niña de apenas ocho años, ha fallecido después de contraer una infección por Naegleria fowleri, un microorganismo unicelular conocido popularmente como la ameba ‘comecerebros’. La menor había estado hospitalizada desde mediados de agosto y su familia confirmó la triste noticia a través de las redes sociales, en un mensaje que no ha tardado en dar la vuelta al mundo.
Según han relatado sus padres, Daniel y Rebecca Smart, la pequeña celebró su octavo cumpleaños y al día siguiente su estado de salud se deterioró rápidamente. Todo apunta a que el contagio se produjo mientras se bañaba en el lago Claiborne, situado a unos 48 kilómetros al noroeste de su domicilio. Las autoridades sanitarias del estado han confirmado que es el primer caso de estas características registrado en Luisiana desde 2013, y el gobernador Jeff Landry ha mostrado su consternación públicamente.
Qué es la Naegleria fowleri y cómo actúa
La Naegleria fowleri es una ameba microscópica que habita de forma natural en aguas dulces templadas, como lagos, ríos, canales y estanques. No está presente en el agua salada ni en piscinas correctamente cloradas y mantenidas. El problema surge cuando el agua contaminada entra con fuerza por la nariz, permitiendo que el microorganismo ascienda hasta el cerebro a través del nervio olfativo.
Una vez allí, provoca una infección devastadora conocida como meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), que destruye el tejido cerebral a gran velocidad. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos advierten de que, aunque la infección es extremadamente rara, su tasa de mortalidad supera el 97%. Entre 1937 y 2025, solo se han confirmado aproximadamente 180 casos en todo el país, con una media de menos de 10 infecciones anuales.
Síntomas y evolución de la enfermedad
Los primeros síntomas de la infección suelen aparecer unos cinco días después del contagio, aunque el periodo de incubación puede variar entre uno y doce días. Al principio, la sintomatología es bastante inespecífica: fiebre alta, dolor de cabeza intenso, náuseas y vómitos. También pueden producirse alteraciones del olfato y del gusto, un detalle que a menudo pasa desapercibido.
A medida que la enfermedad avanza, aparecen signos más graves como rigidez de cuello, confusión, pérdida de equilibrio, alucinaciones y convulsiones. En el caso de Lillian, su madre explicó a la CNN que la niña comenzó con fiebre y después empezó a experimentar visión doble. La inflamación cerebral fue tan severa que la pequeña no pudo superarla, falleciendo pocos días después de su ingreso en la unidad de cuidados intensivos.
Un peligro que se expande con el cambio climático
Históricamente, los casos de Naegleria fowleri se han concentrado en los estados del sur de Estados Unidos, donde las temperaturas del agua son más elevadas durante los meses de verano. La ameba se vuelve especialmente peligrosa cuando el agua supera los 25 grados Celsius. Sin embargo, los científicos han observado en los últimos años una tendencia preocupante: la aparición de casos en estados más al norte, como Maryland, Indiana y Minnesota.
Este fenómeno estaría relacionado con el calentamiento global, que está elevando la temperatura de lagos y ríos en regiones donde antes era demasiado fría para la supervivencia de este microorganismo. En 2023, una persona falleció en Georgia tras infectarse en aguas dulces, y en 2022 Nebraska registró su primera muerte por esta causa. El año pasado, un niño de 12 años en Carolina del Sur también perdió la vida por la misma infección.
Cómo prevenir la infección
Dado que no existe una prueba ambiental rutinaria para detectar la presencia de Naegleria fowleri en los cuerpos de agua, la prevención se convierte en la mejor herramienta. Las autoridades sanitarias recomiendan evitar que el agua entre con fuerza por la nariz al nadar en lagos, ríos o estanques de agua dulce templada, especialmente durante los meses de calor y en zonas de aguas poco profundas.
Para ello, se aconseja mantener la cabeza fuera del agua, utilizar pinzas nasales o evitar zambullidas y saltos bruscos. También es importante no remover los sedimentos del fondo en zonas de aguas cálidas, ya que la ameba tiende a concentrarse en esos lugares. En el caso de realizar lavados nasales, el agua debe ser destilada, estéril o previamente hervida y enfriada, nunca agua del grifo sin tratar.
La comunidad de Ruston se ha volcado con la familia de Lillian durante estos difíciles días. Más de una veintena de establecimientos locales organizaron iniciativas para recaudar fondos y ayudar a sufragar los gastos médicos. La pequeña, que falleció apenas un día después de su octavo cumpleaños, deja un profundo dolor en su entorno y un recordatorio de que los peligros invisibles del verano pueden estar más cerca de lo que pensamos.

