- Una joven de 27 años falleció tras recibir una infusión de NAD+ en una clínica del Bronx.
- El responsable, Luis Rojas Cabrera, fue arrestado por ejercer sin licencia en Estados Unidos.
- El tratamiento antienvejecimiento carece de respaldo científico y no está aprobado por las autoridades.
- El caso reabre el debate sobre la regulación de las terapias de longevidad.

Una tragedia ha sacudido a la comunidad hispana de Nueva York después de que una joven de 27 años perdiera la vida al someterse a un tratamiento antienvejecimiento en una clínica del barrio del Bronx. El suceso, ocurrido el pasado domingo, ha llevado a la detención de Luis Rojas Cabrera, propietario del Bereshit Lifestyle Center, quien enfrenta cargos por ejercer la medicina sin autorización y por imprudencia temeraria. La víctima, cuya identidad aún no ha sido revelada, fue trasladada en estado crítico desde el centro hasta el NewYork-Presbyterian Allen Hospital, donde fue declarada muerta poco después de la llamada de emergencia, registrada a la 1:10 de la tarde.
Según las investigaciones, la mujer había recibido una infusión intravenosa de NAD+, una molécula que participa en la producción de energía celular y que en los últimos años se ha popularizado en círculos de medicina alternativa como supuesta terapia para retrasar el envejecimiento. La administración de esta solución precedió directamente a la crisis que derivó en su fallecimiento, según confirmaron fuentes policiales. La autopsia determinará la causa exacta de la muerte, y las autoridades no descartan presentar cargos más graves contra el detenido.
El suceso: una infusión mortal
El Bereshit Lifestyle Center, ubicado en Riverdale, se especializaba en medicina integrativa y terapias naturales, y promocionaba sus servicios entre la comunidad hispana de Nueva York. En su web, Rojas Cabrera se presentaba como cirujano formado en la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) y en el Hospital Salvador B. Gautier, en República Dominicana, y afirmaba haber realizado más de 6.000 cirugías. Sin embargo, las autoridades confirmaron que no poseía licencia para ejercer en el estado de Nueva York ni autorización para realizar procedimientos médicos. Sus únicas acreditaciones en Estados Unidos provenían de asociaciones de medicina alternativa, como la American Association of Drugless Practitioners y la American Alternative Medical Association.
La clínica ofrecía tratamientos para bajar de peso, fortalecer el sistema inmunológico y mejorar el bienestar general, pero el procedimiento que recibió la joven —una infusión de NAD+— no está aprobado por las autoridades sanitarias como terapia antienvejecimiento. De hecho, la evidencia científica que respalde sus beneficios en personas sigue siendo limitada, y especialistas advierten que puede provocar efectos adversos como náuseas, alteraciones del ritmo cardíaco, infecciones y complicaciones derivadas de la administración intravenosa, especialmente cuando se realiza fuera de un entorno médico regulado.
¿Qué es el NAD+ y por qué es peligroso?
El NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido) es una coenzima presente de forma natural en todas las células del organismo, esencial para la producción de energía y la reparación del ADN. En los últimos años, algunos centros holísticos han comenzado a ofrecer infusiones de esta molécula con la promesa de aumentar la energía, mejorar la función celular y retrasar el deterioro asociado a la edad. Sin embargo, ninguna agencia reguladora, ni la FDA estadounidense ni la Agencia Europea de Medicamentos, ha aprobado el NAD+ intravenoso como tratamiento antienvejecimiento. Los riesgos asociados a su uso sin supervisión médica son reales, y este caso trágico lo demuestra.
En Europa, las autoridades sanitarias también han alertado sobre los peligros de las terapias antienvejecimiento no reguladas. Aunque la normativa varía según el país, la mayoría de los estados miembros exigen que cualquier procedimiento médico, incluido el suministro de infusiones intravenosas, sea realizado por profesionales colegiados y en instalaciones autorizadas. La falta de control en este tipo de clínicas alternativas ha sido objeto de críticas por parte de asociaciones médicas, que piden una mayor vigilancia para evitar que se repitan casos como el de Nueva York.
La falta de regulación en las terapias antienvejecimiento
El mercado de la longevidad y el antienvejecimiento mueve millones de euros al año, y cada vez son más las personas que buscan soluciones para retrasar los signos de la edad. Sin embargo, muchos de estos tratamientos se promocionan con afirmaciones que no están respaldadas por la ciencia. Las infusiones de NAD+, los péptidos, las hormonas y otros suplementos intravenosos se venden como fórmulas milagrosas, pero en realidad carecen de estudios clínicos sólidos que demuestren su eficacia y seguridad a largo plazo.
El caso de la joven fallecida no es aislado. En los últimos años, distintas investigaciones han puesto bajo escrutinio a la industria de la longevidad, advirtiendo que muchos procedimientos se ofrecen sin el debido control sanitario. La muerte de esta paciente, sumada al arresto de Rojas Cabrera, ha reabierto el debate sobre la necesidad de regular más estrictamente las clínicas que ofrecen terapias antienvejecimiento, tanto en Estados Unidos como en Europa. Mientras la autopsia determine las causas exactas del fallecimiento, la comunidad médica insiste en que ningún tratamiento de este tipo debe realizarse sin la supervisión de un profesional autorizado y en un entorno clínico adecuado.
La detención de Luis Rojas Cabrera y la muerte de la joven de 27 años ponen de manifiesto los riesgos de acudir a centros no regulados en busca de la eterna juventud. Las autoridades continúan investigando si el Bereshit Lifestyle Center cumplía con las normativas locales, y no se descartan nuevas acusaciones. Mientras tanto, este trágico suceso sirve como advertencia sobre los peligros de las terapias antienvejecimiento que prometen resultados sin el respaldo de la ciencia ni la garantía de un control médico riguroso.