- Investigadores de la BUAP desarrollan nanomateriales de óxido de silicio con extractos naturales que alcanzan un 90% de efectividad contra el gusano barrenador de pinos y encinas.
- El compuesto también ha demostrado eficacia frente al hongo Diplodia sapinea y contra ninfas en árboles de aguacate (reducción del 95%).
- El tratamiento es específico para plagas forestales y no debe confundirse con el gusano barrenador que afecta al ganado, de distinto origen.
- El equipo multidisciplinar de la BUAP explora ahora aplicaciones médicas, como úlceras varicosas y pie diabético.

La plaga del gusano barrenador está causando estragos en masas forestales de varias regiones, y un equipo de investigación mexicano acaba de presentar una herramienta prometedora. En la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) han creado un nanomaterial a partir de óxido de silicio (SiO₂) y extractos vegetales que logra neutralizar a estas larvas con una eficacia de hasta el 90%. Los ensayos se han llevado a cabo en el reserva protegida de La Malinche (Tlaxcala) y en el jardín botánico del propio campus, donde los árboles sufrían la invasión del parásito.
El avance, liderado por el doctor José Albino Moreno Rodríguez, del Departamento de Química General, no solo ataca al barrenador, sino que también se ha mostrado muy útil contra otros patógenos forestales como el hongo Diplodia sapinea. La fórmula se presenta como una alternativa sostenible y respetuosa con el entorno, alejada de los productos agroquímicos tradicionales. En un momento en que la crisis climática y el movimiento de mercancías favorecen la propagación de especies invasoras, esta apuesta puede arrojar luz en España y el resto de la Unión Europea, donde los bosques de pino y roble también sufren estragos por algunos barrenadores.
Un compuesto que funciona como una vacuna biocompatible
El nanomaterial se crea mediante la combinación de óxido de silicio (SiO₂) con extractos naturales de la propia planta infectada. Según explican los investigadores, esta sinergia da lugar a una especie de vacuna que no provoca daños colaterales. «La sinergia de ambos componentes genera un compuesto biocompatible que, lejos de agravar la condición del árbol, mejora su estado general», afirmó Moreno Rodríguez. Es decir, no se trata de un insecticida genérico, sino de un tratamiento adaptado a la especia.
Las pruebas iniciales en la reserva de La Malinche demostraron que las larvas que horadan el tronco, debilitando los nutrientes del árbol hasta secarlo por completo, podían reducirse en un 90%. Además, cuando el compuesto se aplicó a pinos afectados por la enfermedad fúngica conocida como tizón de los brotes, causada por el hongo Diplodia sapinea, la eficacia volvió a rozar el 90% pasados 15 días. Un resultado que ha sido avalado por la comunidad científica, y que parece prometedor para el monte mediterráneo donde patógenos similares son un auténtico quebradero de cabeza.
Hacia una gestión integrada de plagas forestales
Más allá de los pinares, el trabajo también se ha probado con éxito en aguacates, donde logró disminuir al 95% una plaga de ninfas que provocaba agallas en las hojas. Esta versatilidad subraya el potencial de una línea de investigación que busca soluciones a medida para cada tipo de infestación. Aunque no hay que lanzar las campanas al vuelo: el gusano barrenador que castiga al ganado vacuno no tiene nada que ver con el que daña los árboles. “Mientras que el que afecta al ganado proviene de una mosca, el de los bosques es una larva distinta”, aclaró Moreno, para despejar dudas.
En definitiva, el equipo multidisciplinar (que integra físicos, químicos, ingenieros y estudiantes de varias facultades) insiste en que este tipo de desarrollos no solo tienen un valor académico sino también una traslación práctica al sector agrícola y forestal. Los investigadores continúan ahora con nuevas aplicaciones médicas, como el tratamiento de úlceras vais y pie diabético, una muestra de que el campo de la nanomedicina también tiene mucho que decir en la protección del entorno y la salud.
Desde la BUAP anuncian que seguirán ampliando la línea de investigación y que su protocolo será accesible para otras regiones interesadas. Con una eficacia contrastada y una biocompatibilidad aparentemente sólida, estos nanomateriales plantean una posible respuesta para los desafíos fitosanitarios del viejo continente, donde las plagas en coníferas y frondosas reaparecen cada temporada con renovada agresividad.
Todo apunta a que la combinación de técnicas nanotecnológicas y tratamientos orgánicos está dando sus frutos, y que el catálogo de soluciones para proteger los ecosistemas forestales seguirá creciendo en los próximos años. La comunidad investigadora aguarda con expectativa los siguientes pasos y los posibles ensayos en nuevos entornos, incluidas las regiones europeas más castigadas.