- Navantia y la Armada han celebrado sus primeras jornadas conjuntas sobre inteligencia artificial aplicada al ámbito naval en el COEX Naval Systems de San Fernando (Cádiz).
- El foco se ha puesto en casos de uso prácticos para sistemas de combate, mando y control, guerra de superficie y antisubmarina, vehículos autónomos y logística.
- La IA se plantea como habilitador nativo en futuros programas navales, como SCOMBA Next Generation y el buque cognitivo, integrándose desde la fase de diseño.
- Industria y mundo académico se han sumado para definir una metodología compartida, evaluar la madurez tecnológica y favorecer la interoperabilidad de los nuevos sistemas.

La incorporación de la inteligencia artificial en los sistemas navales españoles ha dado un paso relevante con la celebración de las primeras jornadas conjuntas entre Navantia y la Armada. El objetivo principal ha sido aterrizar esta tecnología a la realidad del entorno marítimo militar, alejándose de teorías abstractas y bajando todo a necesidades muy concretas de operación.
En un contexto en el que los buques y sus sistemas son cada vez más complejos, ambas organizaciones han decidido reforzar un marco común de trabajo que permita transformar la innovación en capacidades tangibles. La idea es clara: que la IA deje de ser solo una promesa y se convierta en una herramienta integrada en el día a día de los sistemas de combate y del sostenimiento de las plataformas navales.
Unas jornadas pioneras en el COEX Naval Systems de San Fernando
El encuentro se ha celebrado en las instalaciones del Navantia COEX Naval Systems de San Fernando (Cádiz), un centro de referencia dedicado a la investigación, desarrollo e integración de soluciones avanzadas en el ámbito naval. Este espacio ha acogido a representantes de Navantia, de la Armada y a especialistas de la industria y del entorno académico.
Las jornadas se han estructurado en dos días de trabajo diferenciados. En la primera jornada, la prioridad fue alinear una visión común entre la Armada y Navantia sobre cuál debe ser el papel realista de la inteligencia artificial en el entorno naval, tanto en el corto como en el medio plazo. Se trataba de definir hasta dónde se quiere llegar y con qué ritmo, evitando expectativas poco realistas.
En la segunda jornada se incorporaron empresas tecnológicas y representantes del mundo universitario, con el objetivo de contrastar propuestas, revisar tecnologías ya disponibles y debatir sobre su grado de madurez. Esta apertura ha permitido detectar sinergias y posibles líneas de colaboración para futuros desarrollos.
El COEX Naval Systems ya jugaba un papel clave en la estrategia de digitalización de Navantia. Sus más de 5.000 metros cuadrados de laboratorios y zonas securizadas, junto a herramientas de realidad virtual y aumentada, capacidades de análisis de grandes volúmenes de datos y un equipo multidisciplinar de ingenieros, matemáticos y especialistas en software, lo convierten en un entorno idóneo para poner a prueba soluciones de inteligencia artificial de forma controlada.
Inteligencia artificial como habilitador nativo en los sistemas de combate
Una de las ideas centrales que se han repetido durante el encuentro es que la IA debe concebirse como parte nativa de los nuevos sistemas navales, y no como un complemento que se añade a posteriori. Esto implica introducir requisitos de capacidades inteligentes desde las fases iniciales de diseño de los programas de la Armada.
En este marco, cobra especial protagonismo la evolución del sistema de combate SCOMBA en su versión Next Generation, considerado el corazón digital de los buques de la Armada. La intención es que las futuras iteraciones de este sistema ya integren desde su origen algoritmos capaces de ayudar en la fusión de datos, la priorización de amenazas o el apoyo a la toma de decisiones en situaciones complejas.
Esta filosofía encaja con otros conceptos que Navantia viene impulsando, como la Nube de Combate y el buque cognitivo. Ambos apuntan a plataformas navales mucho más conectadas, capaces de recopilar y procesar información táctica y operativa prácticamente en tiempo real, combinando computación, comunicaciones, ciberseguridad, big data e inteligencia artificial.
La visión compartida entre la empresa y la institución naval pasa por que estos desarrollos se traduzcan en mayor conciencia situacional y reducción de la carga de trabajo de los operadores. No se trata únicamente de automatizar tareas, sino de ofrecer recomendaciones útiles, filtrar información irrelevante y facilitar que las tripulaciones tomen decisiones más rápidas y fundamentadas.
Casos de uso prioritarios: de la guerra antisubmarina a la logística
Durante las jornadas se ha trabajado en la identificación y priorización de casos de uso concretos de inteligencia artificial con impacto real en la operatividad de la Armada. La consigna ha sido clara: evitar debates excesivamente teóricos y concentrarse en aquellos ámbitos donde ya se vislumbra una aplicación práctica razonable.
Entre las áreas analizadas, destacan el mando y control, la guerra de superficie y la guerra antisubmarina, donde la gestión de grandes cantidades de datos procedentes de sensores resulta crítica. La IA puede ayudar a combinar información de radares, sonares y otros sistemas para detectar patrones, clasificar contactos y priorizar amenazas con más rapidez y precisión.
Otro bloque importante ha sido el empleo de vehículos autónomos y no tripulados, tanto de superficie como submarinos o aéreos, que requieren capacidades avanzadas de navegación, percepción del entorno y coordinación con otras plataformas. La inteligencia artificial se perfila como herramienta clave para dotar a estos sistemas de mayor autonomía y seguridad.
También han tenido un papel destacado los ámbitos del control de plataforma y la logística. Aquí, los algoritmos pueden anticipar fallos, proponer mantenimientos predictivos, optimizar el uso de repuestos y recursos, o gestionar de forma más eficiente el consumo energético a bordo, contribuyendo a alargar la vida útil de los buques y a reducir costes de operación.
En todos estos casos, Navantia y la Armada han puesto el acento en evaluar tanto la madurez tecnológica como la viabilidad de integración en programas actuales y futuros. No basta con que la tecnología exista: tiene que poder incorporarse de forma segura y compatible con los sistemas ya desplegados.
Metodología compartida y marco colaborativo con industria y academia
Más allá de los casos de uso concretos, uno de los resultados relevantes de las jornadas ha sido el avance en la definición de un lenguaje común y una metodología compartida para abordar proyectos de inteligencia artificial en el ámbito naval. Esto es clave para que los diferentes actores implicados —Armada, Navantia, empresas tecnológicas y centros de investigación— trabajen con criterios similares.
Esta metodología busca garantizar la interoperabilidad y la integración efectiva de las nuevas soluciones de IA en sistemas de combate, plataformas y herramientas de apoyo a la operación. De este modo se pretende evitar desarrollos aislados o poco reutilizables, apostando por arquitecturas más abiertas y escalables.
La participación del ámbito académico ha permitido incorporar una visión más amplia sobre tendencias internacionales y líneas de investigación, contrastando el estado del arte con las necesidades concretas de la Armada española. Al mismo tiempo, las empresas presentes han mostrado propuestas tecnológicas ya disponibles o en fase avanzada de desarrollo.
El respaldo del Centro de Inteligencia Artificial de la Armada ha sido otro de los pilares del encuentro. Este organismo, que ya venía colaborando con Navantia en diferentes iniciativas, actúa como punto de referencia interno para canalizar proyectos, evaluar tecnologías y asegurar que los desarrollos se alineen con los requisitos operativos de la institución.
Una apuesta estratégica para la defensa naval española
El contexto operativo actual, con escenarios cada vez más exigentes y cambiantes, obliga a una revisión profunda de los sistemas navales. La creciente complejidad de las misiones y el aumento del volumen de datos a gestionar hacen que la inteligencia artificial se perciba como un componente casi imprescindible en la modernización de la defensa marítima.
Para Navantia y la Armada, la IA no se limita a mejorar el rendimiento de los sistemas, sino que se concibe como una palanca para aumentar la sostenibilidad y disponibilidad de las plataformas. Un mantenimiento más inteligente, decisiones logísticas mejor informadas y una gestión optimizada de los recursos contribuyen a que los buques puedan operar más tiempo y en mejores condiciones.
Esta línea de trabajo sitúa a la defensa naval española en sintonía con las tendencias de otras marinas europeas e internacionales, que también están apostando por sistemas más digitalizados, automatizados e interconectados. El reto, en todo caso, pasa por equilibrar la ambición tecnológica con la prudencia necesaria en entornos donde la seguridad y la fiabilidad son críticas.
La celebración de estas primeras jornadas conjuntas ha servido, en definitiva, para ordenar prioridades, reforzar la coordinación y marcar una hoja de ruta común en torno a la inteligencia artificial. A partir de aquí, el trabajo se centrará en madurar los casos de uso identificados, pilotar soluciones en entornos controlados y, progresivamente, incorporarlas a los programas en curso y a los futuros buques de la Armada.

