- Novartis acuerda adquirir Excellergy por hasta 2.000 millones de dólares, supeditados a hitos clínicos y regulatorios.
- La operación refuerza la estrategia de la farmacéutica suiza en inmunología y alergias mediadas por IgE.
- El activo principal es Exl-111, un anticuerpo anti-IgE de nueva generación actualmente en fase 1.
- La estructura de pagos por hitos reparte el riesgo y encaja en la ola de compras de biotecnológicas innovadoras.

La farmacéutica suiza Novartis ha dado un paso más en su estrategia de crecimiento al cerrar un acuerdo para adquirir la biotecnológica estadounidense Excellergy, especializada en terapias para enfermedades alérgicas mediadas por inmunoglobulina E (IgE). La operación, que se enmarca en la carrera global por nuevas soluciones en inmunología, está llamada a reforzar su cartera de antialérgicos tanto en Europa como en Estados Unidos.
El pacto contempla un pago potencial de hasta 2.000 millones de dólares (alrededor de 1.730 millones de euros), combinando un desembolso inicial y cantidades adicionales ligadas al cumplimiento de distintos hitos de desarrollo y comerciales. El cierre definitivo se prevé para la segunda mitad de 2026, sujeto a las autorizaciones regulatorias habituales.
Detalles del acuerdo y calendario previsto
Según los términos comunicados, Novartis se ha comprometido a abonar hasta 2.000 millones de dólares entre pagos por adelantado y variables, vinculados al progreso clínico y a determinados objetivos pactados. Esta estructura encaja con la tendencia dominante en el sector farmacéutico: pagar menos de entrada y ajustar el precio final al éxito de los fármacos en cada fase, como la compra de Dynavax por Sanofi.
El cierre de la transacción está programado para el segundo semestre de 2026, siempre que se cumplan —o se eximan— las condiciones de cierre habituales, entre ellas las aprobaciones de las autoridades de competencia y los supervisores sanitarios. Se trata de un proceso estándar en este tipo de operaciones, especialmente relevante en grandes mercados como la Unión Europea y Estados Unidos.
La compañía suiza ha subrayado que la transacción se integra en su línea estratégica de apostar por ciencia innovadora con impacto clínico relevante para los pacientes, vinculada a reconocidos avances en inmunoterapia CAR-T. Más que una compra táctica, la operación se interpreta como un refuerzo de su posicionamiento a largo plazo en patologías con alta necesidad médica no cubierta, como la alergia alimentaria o ciertos tipos de asma alérgico.
Desde el punto de vista financiero, el modelo de pagos escalonados permite a Novartis repartir el riesgo en función del desarrollo clínico y comercial de los productos de Excellergy, una fórmula que gana peso en un contexto de fuerte competencia por los mejores activos biotecnológicos.
Exl-111: el activo clave de la operación
El principal atractivo de la adquisición es Exl-111, un anticuerpo monoclonal anti-IgE de nueva generación que actualmente se encuentra en fase 1 de desarrollo clínico. Este candidato está diseñado para ofrecer una mayor afinidad de unión y una vida media más prolongada que las terapias anti-IgE ya disponibles en el mercado.
A diferencia de los tratamientos convencionales, Exl-111 se ha concebido para disociar la IgE ya unida a sus receptores en la superficie de determinadas células inmunitarias. Este enfoque podría traducirse en una supresión más rápida y profunda de la señalización alérgica, aspecto clave en patologías donde los episodios pueden ser graves y repentinos.
En los estudios preclínicos y en los primeros datos farmacocinéticos, el anticuerpo ha mostrado un perfil que apunta a una acción más rápida y eficaz en la modulación de la respuesta alérgica frente a los tratamientos estándar, en línea con nuevas herramientas como el atlas celular de la inflamación. No obstante, estos resultados deberán confirmarse en ensayos clínicos más amplios en humanos antes de que pueda optarse a una eventual autorización de comercialización.
Si se cumplen las expectativas de la compañía, el nuevo fármaco podría mejorar el control de los síntomas, acortar el tiempo hasta el alivio y permitir pautas de administración más espaciadas y cómodas para el paciente. Esto abriría la puerta a su uso potencial en un abanico amplio de patologías mediadas por IgE, incluidas la alergia alimentaria, distintas formas de urticaria crónica y el asma alérgico.
Refuerzo de la estrategia de Novartis en inmunología y alergias
Con la compra de Excellergy, Novartis profundiza en su apuesta por la inmunología, un área en la que ya cuenta con una presencia sólida y en la que ve margen para seguir creciendo. El segmento de las enfermedades alérgicas mediadas por IgE destaca por su alto potencial de crecimiento, impulsado por el aumento de este tipo de patologías y por la demanda de tratamientos más dirigidos y eficaces.
El nuevo activo se suma a la cartera de productos para alergias de la compañía, donde figura Xolair, un medicamento de referencia en asma alérgico y otras patologías de base inmunológica. En la Unión Europea, este fármaco se enfrenta ya a la competencia de biosimilares tras la expiración de algunas patentes, lo que hace especialmente relevante contar con opciones de nueva generación que aseguren la continuidad del negocio.
Al igual que Xolair, Exl-111 se dirige a la IgE, un componente clave del sistema inmunitario implicado en múltiples enfermedades alérgicas. Sin embargo, su diseño busca ir un paso más allá, con una unión más fuerte y prolongada y la capacidad de retirar la IgE de su receptor, lo que podría ofrecer un perfil clínico más robusto.
Desde la perspectiva europea, la posible llegada a medio plazo de una terapia de estas características podría ampliar las opciones terapéuticas disponibles en hospitales y consultas de alergología, especialmente en países con alta prevalencia de alergia alimentaria y asma, como España y otros Estados miembros de la UE.
Declaraciones y visión estratégica
Fiona Marshall, presidenta de Investigación Biomédica de Novartis, ha destacado que la operación incorpora “un programa diferenciado de nueva generación anti-IgE” apoyado en una biología que la compañía conoce bien y respaldado por evidencia preclínica y datos farmacocinéticos iniciales. A su juicio, esta adquisición fortalece de forma clara la cartera de productos para alergias de la farmacéutica.
La directiva ha subrayado que el objetivo es ir más allá de la terapia anti-IgE convencional, con el potencial de lograr una supresión más rápida y profunda de la señalización de IgE y, en consecuencia, un mejor control de los síntomas para los pacientes. Esta visión encaja con el discurso corporativo de la compañía, centrado en impulsar innovaciones científicas con beneficios clínicos adicionales.
En paralelo, la estructura de la operación refleja la voluntad de Novartis de combinar ambición y prudencia en su política de fusiones y adquisiciones. Al anclar una parte significativa del importe a hitos futuros, la farmacéutica ajusta su exposición al riesgo según se vayan cumpliendo las diferentes fases de desarrollo y comercialización.
Este movimiento se suma a otras compras recientes en el ámbito oncológico y de terapias avanzadas, que buscan reforzar una cartera de medicamentos en desarrollo suficientemente diversificada para sostener el crecimiento a largo plazo en un entorno de presión sobre precios y patentes.
Contexto sectorial y tendencia a comprar innovación
La adquisición de Excellergy se inscribe en una dinámica cada vez más extendida en la industria farmacéutica: adquirir innovación en lugar de desarrollarla desde cero. Para grupos de gran tamaño como Novartis, la compra de biotecnológicas especializadas permite ganar acceso a investigación de vanguardia y reducir plazos, integrando tecnologías y equipos que ya han superado las primeras fases de validación, como el acuerdo de AstraZeneca con Algen.
El modelo de pago escalonado, con una parte fija y otra variable asociada a hitos, se ha consolidado como fórmula para repartir el riesgo entre comprador y vendedor. Novartis abona una cantidad inicial por los activos ya generados, mientras que el resto del importe queda supeditado al éxito clínico y comercial de los fármacos en el futuro.
En un contexto de fuerte actividad en fusiones y adquisiciones en el sector farma, impulsada por la necesidad de renovar pipelines y la presión que ejercen los biosimilares y la expiración de patentes, operaciones como la de Excellergy se consideran movimientos estratégicos para asegurar la competitividad. La apuesta por terapias dirigidas y personalizadas es especialmente relevante en Europa, donde los sistemas sanitarios buscan soluciones que aporten valor clínico y económico.
Para Novartis, esta compra no supone únicamente hacerse con una empresa, sino también con potencial científico, capacidad de innovación y posicionamiento futuro en un nicho terapéutico en expansión. Todo ello encaja con su hoja de ruta de crecimiento en inmunología y en el mercado de las alergias, con impacto esperado tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea.
A la espera de que los reguladores den luz verde a la operación y de que los ensayos clínicos confirmen las expectativas sobre Exl-111, el acuerdo entre Novartis y Excellergy se perfila como un movimiento relevante en la carrera por las terapias anti-IgE de nueva generación, con implicaciones potenciales para el tratamiento de alergias alimentarias, urticaria crónica y asma alérgico en Europa y otros mercados clave.
