- Iniciar antivirales tras el parto en el hospital duplica las curas frente a la derivación ambulatoria.
- Puerto Rico impulsa Zonas Libres de Hepatitis C con horizonte 2029 e integra detección, tratamiento y navegación de pacientes.
- En Sancti Spíritus (Cuba), la terapia con sofosbuvir+daclatasvir logró tasas de curación superiores al 98%.
- La OMS estima decenas de millones de infecciones; acortar brechas de acceso y seguimiento es clave para reducir la mortalidad.

La hepatitis C sigue siendo un reto sanitario de primer orden: millones de personas conviven con la infección crónica y, sin tratamiento, el daño hepático puede progresar hasta cirrosis o cáncer. Las estimaciones internacionales más recientes hablan de una carga notable, con alrededor de un millón de nuevas infecciones cada año y cientos de miles de muertes asociadas a complicaciones hepáticas, y la investigación en la estrategia molecular frente a hepatitis fulminante aporta perspectivas en casos graves.
A pesar de contar con fármacos orales que curan en 2-3 meses, persisten barreras de acceso y de continuidad asistencial. Ante esta realidad, están ganando tracción modelos que acercan la terapia al paciente en momentos clave —como el posparto— y estrategias públicas que buscan la eliminación, como las que se están desplegando en Puerto Rico y los avances observados en Cuba.
Tratamiento posparto iniciado en el hospital
Un equipo de la Universidad de Washington en San Luis evaluó un programa que ofrece a las madres con hepatitis C comenzar la terapia durante la hospitalización tras el parto, en lugar de remitirlas a consultas externas días o semanas después. Según el análisis, este enfoque duplicó las posibilidades de completar el tratamiento y lograr curación frente al circuito ambulatorio habitual.
La lógica es sencilla: muchas mujeres reciben el diagnóstico en el cribado prenatal y luego, entre cuidados del recién nacido y trámites, no regresan a la cita de seguimiento. La clásica separación entre atención intrahospitalaria y ambulatoria se convierte así en un cuello de botella que el modelo “medicación a la cabecera” pretende salvar.
En el Hospital Barnes-Jewish se revisaron 149 historias clínicas de madres con prueba positiva entre 2020 y 2023. Quienes iniciaron la pauta antiviral aún ingresadas alcanzaron tasas de finalización muy superiores: dos tercios completaron la terapia, frente a aproximadamente un tercio de las derivadas a consultas externas, y más de la mitad de estas últimas ni siquiera acudieron al control.
El protocolo coordina obstetricia, medicina materno-fetal e infectología para comenzar el proceso de prescripción antes del alta, acercando al máximo los fármacos al momento y lugar en que el sistema ya tiene a la paciente localizada.
Más allá de las cifras, el impacto sanitario es claro: tratar a tiempo protege a la madre, a su familia y a futuros embarazos. Los autores apuntan que el esquema es transferible a otras infecciones crónicas donde la pérdida en el seguimiento es elevada.
Programas de eliminación y resultados en la comunidad
En Puerto Rico, la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción ha puesto en marcha el programa Zonas Libres de Hepatitis C en sus Centros de Tratamiento Integral Asistido con Medicamentos (CTIAM). Con más de 1.000 pacientes ya identificados y un plan multisectorial, el objetivo es declarar libres de hepatitis C estos centros con horizonte temporal fijado en 2029.
El dispositivo asegura acceso a laboratorios, infectólogos y antivirales curativos cubiertos por el Plan de Salud del Gobierno y aseguradoras privadas. Aunque se maneja una prevalencia en torno al 2,3% en la isla, expertos locales piden actualizar los estudios epidemiológicos y reforzar el seguimiento para confirmar la resolución de los casos.
Además de la ampliación del diagnóstico, el programa incluye campañas educativas, protocolos clínicos, métricas de desempeño y un modelo de navegación que acompaña a cada paciente para que no se pierda en el circuito asistencial.
En Cuba, la provincia de Sancti Spíritus ofrece otro ejemplo de implementación efectiva: 87 pacientes tratados con combinaciones de antivirales de acción directa (sofosbuvir+daclatasvir) han alcanzado una curación superior al 98%. La pauta, de administración oral y tres meses de duración, se dispensa sin coste para el paciente a través del programa provincial.
El itinerario asistencial combina confirmación por carga viral con la búsqueda activa en Atención Primaria de poblaciones en riesgo y vigilancia estrecha en hemodiálisis, embarazadas y donación de sangre, lo que facilita detectar y tratar antes de que aparezcan complicaciones.
Los especialistas subrayan que cortar la progresión de la infección evita cirrosis y hepatocarcinoma. A nivel nacional, la estrategia se alinea con los hitos marcados por la OMS de aquí a 2030: diagnosticar al menos el 90% de los nuevos casos, tratar al 90% de los diagnosticados y reducir la mortalidad un 65%.
En el plano global, la Organización Mundial de la Salud estima que decenas de millones de personas viven con la infección crónica por VHC y que cada año se registran alrededor de un millón de nuevas infecciones. Aunque la expansión de genéricos y acuerdos regulatorios ha abaratado notablemente los tratamientos, el acceso al diagnóstico y a la terapia sigue siendo la gran asignatura pendiente.
La convergencia de intervenciones que acercan el tratamiento al paciente —como iniciarlo inmediatamente tras el parto— y de programas públicos coordinados para detectar, tratar y acompañar puede acelerar la eliminación. Con estos pasos, cerrar brechas de acceso y seguimiento deja de ser un eslogan y empieza a notarse en las tasas reales de curación.


