- El proyecto Onuba, parte onubense del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, iniciará sus obras en la primera mitad de 2026.
- La producción industrial de hidrógeno verde en Huelva se prevé para principios de 2029.
- La planta de biocombustibles 2G de Moeve en La Rábida será la mayor del sur de Europa y empezará a operar a finales de 2026.
- La integración entre hidrógeno verde, biocombustibles y e-fuels reforzará el papel de Huelva en la transición energética europea.

El despliegue del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde empieza a tomar cuerpo en Huelva con un calendario ya bastante definido para el arranque de las obras y la puesta en marcha de la producción. La parte onubense de este gran corredor energético, conocida como proyecto Onuba, se prepara para dar el salto desde los planos al terreno a lo largo de la primera mitad de 2026, con el horizonte fijado en el inicio de la producción de hidrógeno verde a comienzos de 2029.
En paralelo, avanza a buen ritmo la construcción de la planta de biocombustibles de segunda generación que Moeve levanta en el parque energético La Rábida, en Palos de la Frontera. Esta instalación, llamada a convertirse en el mayor complejo de producción de combustibles renovables del sur de Europa, se concibe como una pieza clave dentro del ecosistema energético de Huelva y está diseñada para conectarse estrechamente con el futuro valle de hidrógeno verde.
Calendario para el proyecto Onuba y el Valle del Hidrógeno Verde
El consejero de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía, Jorge Paradela, ha detallado el horizonte temporal de este desarrollo tras una visita técnica a las obras del complejo de biocombustibles en La Rábida. Según el cronograma trasladado por Moeve, las obras del proyecto Onuba se pondrán en marcha «probablemente a lo largo del primer semestre de 2026», con el objetivo de iniciar la producción industrial de hidrógeno verde a principios de 2029.
Paradela ha subrayado que se trata de actuaciones de gran complejidad técnica, equiparables a las que se están ejecutando en la planta de biocombustibles, y que forman parte del despliegue integral del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, que tendrá también desarrollo en el Campo de Gibraltar. El componente onubense se configura como el «brazo» del proyecto en la provincia, con una clara vocación de producir hidrógeno a gran escala para usos industriales y energéticos.
El responsable autonómico ha explicado que el calendario responde a las previsiones de la compañía promotora y que, aunque ambicioso, encaja con los plazos habituales de este tipo de infraestructuras. La producción en 2029 se considera un hito importante dentro de la estrategia andaluza y europea para acelerar la descarbonización y el despliegue de nuevas tecnologías energéticas.
Durante el encuentro con la prensa, el consejero recordó que el proyecto Onuba forma parte de una apuesta más amplia por situar a Andalucía como polo de referencia en la cadena de valor del hidrógeno verde, aprovechando la ubicación geoestratégica de sus puertos, la disponibilidad de suelo industrial y el potencial renovable del territorio.
Este enfoque encaja con las prioridades marcadas por la Unión Europea en materia de transición energética, que contempla al hidrógeno verde como uno de los vectores capaces de reducir emisiones en sectores donde la electrificación directa es más complicada, como la industria pesada o determinados transportes.
Una planta de biocombustibles 2G a pleno rendimiento de obras
La visita de Paradela se centró en la planta de biocombustibles 2G de Moeve en Palos de la Frontera, que ya muestra una imagen de obra avanzada, con estructuras levantadas y una intensa actividad en el recinto. Esta instalación está llamada a ser el mayor complejo de producción de biocombustibles de segunda generación en el sur de Europa y constituye uno de los proyectos industriales más relevantes actualmente en marcha en Andalucía.
Según los datos aportados durante la visita, la planta supone una inversión de 1.200 millones de euros y mantiene ya en torno a 500 trabajadores en obra, con previsión de alcanzar picos de hasta 2.000 empleos en las fases de mayor intensidad constructiva. Esta movilización de recursos humanos y materiales está contribuyendo a dinamizar el tejido económico local y a consolidar el papel del entorno de Huelva como enclave industrial.
Paradela destacó que las obras avanzan «a pleno ritmo» y forman parte de la transformación profunda que Moeve está acometiendo en sus parques energéticos en Andalucía. La empresa está adaptando sus instalaciones para orientarlas hacia combustibles renovables y soluciones alineadas con los objetivos de descarbonización europeos.
La previsión de la compañía es que la planta de biocombustibles entre en operación a finales de 2026. Una vez en marcha, producirá biocombustibles de segunda generación a partir de materias primas sostenibles, así como combustibles sostenibles de aviación (SAF), en línea con las crecientes exigencias regulatorias de la UE para reducir las emisiones del sector aéreo.
En la visita estuvieron presentes, además del consejero, la alcaldesa de Palos de la Frontera, Milagros Romero, el delegado del Gobierno andaluz en Huelva, José Manuel Correa, representantes de la compañía y el equipo técnico responsable de las obras. Este acompañamiento institucional refleja el interés de las administraciones por el impacto industrial, laboral y tecnológico de la actuación.
Conexión entre hidrógeno verde, biocombustibles y e-fuels
Una de las claves del desarrollo en el entorno del parque energético La Rábida es la integración entre los distintos proyectos. Paradela insistió en que la planta de biocombustibles y el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde «no son iniciativas aisladas», sino elementos que se refuerzan mutuamente dentro de una misma estrategia de transición energética.
La entrada en funcionamiento de la producción de hidrógeno verde a escala industrial permitirá a la planta de biocombustibles ir un paso más allá e incorporar la fabricación de combustibles sintéticos o e-fuels. Estos productos se obtienen combinando hidrógeno verde con CO2 capturado y se consideran fundamentales para descarbonizar sectores donde hoy por hoy hay pocas alternativas tecnológicas viables.
En particular, la Unión Europea ha fijado objetivos específicos para la aviación que obligan a incrementar progresivamente el uso de combustibles sostenibles, incluidos los e-fuels. Contar con capacidades de producción integradas en un polo industrial como Huelva puede facilitar el cumplimiento de estas metas y ofrecer nuevas oportunidades para la industria local.
El consejero recalcó que, cuando el Valle del Hidrógeno Verde empiece a producir, la planta de La Rábida podrá «fabricar también los denominados combustibles sintéticos, los e-fuels», ampliando así su catálogo de productos más allá de los biocombustibles 2G y los combustibles sostenibles de aviación. Esta convergencia tecnológica se percibe como un salto cualitativo en la cadena de valor energética andaluza.
De esta forma, los dos proyectos que a menudo se analizan por separado acaban «uniéndose en la producción de determinadas líneas de producto», en palabras de Paradela. La conexión entre biocombustibles, hidrógeno verde y e-fuels sitúa al complejo onubense en una posición estratégica dentro del mapa energético europeo, especialmente en lo relativo a nuevos combustibles bajos en carbono.
Impacto industrial y posicionamiento de Huelva en la transición energética
Más allá de las cifras de inversión y empleo, el desarrollo conjunto del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde y la planta de biocombustibles 2G refuerza el papel de Huelva como uno de los principales polos industriales vinculados a la descarbonización en el sur de Europa. Las autoridades autonómicas insisten en que se trata de un proyecto de largo recorrido, llamado a generar actividad económica y tecnológica durante décadas.
En conjunto, las inversiones asociadas a la planta de biocombustibles y al despliegue del hidrógeno verde en el entorno del Energy Park La Rábida superan los 2.200 millones de euros, según las estimaciones trasladadas por la compañía y recogidas por la Junta. Esta magnitud lo convierte en uno de los paquetes inversores más voluminosos de la industria energética reciente en España.
El enclave onubense se beneficia, además, de su proximidad al Puerto de Huelva, lo que facilita la conexión con mercados internacionales y la posible exportación de productos energéticos renovables hacia otros países europeos. Esta dimensión logística se considera un punto a favor para atraer nuevas iniciativas vinculadas al hidrógeno, los combustibles sintéticos y otros vectores energéticos emergentes.
La imagen actual del recinto, con decenas de estructuras ya instaladas y centenares de trabajadores desplegados sobre el terreno, refleja que los proyectos han dejado definitivamente atrás la fase puramente documental y de planificación. El paso a la ejecución efectiva de las obras marca un punto de inflexión para el sector energético onubense.
Todo este movimiento se enmarca en la tendencia general europea de impulsar corredores de hidrógeno y nodos industriales bajos en carbono. Andalucía aspira a situarse en esta red como un territorio de referencia, apoyándose en instalaciones como las de Huelva y en la coordinación con otros proyectos en el Campo de Gibraltar y distintos puntos de la geografía española.
Con un calendario que fija el arranque de las obras del proyecto Onuba en la primera mitad de 2026 y la producción de hidrógeno verde en 2029, junto a la puesta en marcha de la planta de biocombustibles de Moeve prevista para finales de 2026, el entorno de La Rábida consolida su papel como uno de los grandes escenarios de la transición energética en España, combinando inversión, empleo e innovación tecnológica en nuevas soluciones de combustible.

