- La OMS renueva la composición de las vacunas antigripales para la temporada 2026-2027 del hemisferio norte.
- Se incorpora la variante J.2.4.1 del virus A(H3N2), conocida como subclado K, tras su rápida expansión global.
- Las nuevas fórmulas difieren según se fabriquen en huevo o mediante cultivo celular y tecnologías recombinantes.
- La OMS mantiene la vigilancia sobre la gripe zoonótica y propone un nuevo candidato vacunal frente al virus A(H9N2).

La Organización Mundial de la Salud ha fijado ya las bases de la vacuna antigripal que se utilizará en el hemisferio norte durante la campaña 2026-2027, tras varios meses de análisis de los virus circulantes. El objetivo es que los preparados que se administren en Europa y el resto de países del norte del planeta se ajusten lo máximo posible a las cepas que previsiblemente circularán el próximo otoño e invierno.
Según la OMS, la gripe sigue siendo una de las grandes amenazas respiratorias a nivel mundial: cada año se estiman alrededor de mil millones de contagios, entre 3 y 5 millones de casos graves y entre 290.000 y 650.000 fallecimientos por complicaciones respiratorias. En este contexto, actualizar con regularidad la composición de la vacuna se considera una pieza clave para reducir hospitalizaciones y muertes, también en España y en el resto de Europa.
Una temporada marcada por el subclado K de A(H3N2)
El análisis de la temporada 2025-2026 ha estado dominado por la aparición de una variante del virus A(H3N2) conocida como J.2.4.1 o subclado K, detectada inicialmente en agosto de 2025. Esta versión del virus, genéticamente distinta a linajes previos, se extendió con rapidez por distintas regiones y adelantó el inicio de la campaña gripal en varios países hasta unas cinco semanas respecto a lo habitual.
Los datos revisados por el Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (GISRS/SMVRG) muestran que el subclado K llegó a representar la mayoría de los virus notificados en prácticamente todas las áreas del hemisferio norte. Esa dinámica se tradujo en niveles de actividad gripal más altos de lo esperado en algunos estados europeos, así como en otros territorios del hemisferio sur, donde se observó un impacto prolongado de la enfermedad.
En términos generales, durante la última campaña predominaron los virus de la gripe A, con circulación simultánea de distintas variantes de A(H3N2) y de A(H1N1)pdm09. Los virus de tipo B se mantuvieron en niveles bajos y se limitaron sobre todo al linaje B/Victoria, mientras que no se ha detectado ningún caso atribuido al linaje B/Yamagata desde marzo de 2020, un hecho que sigue influyendo en el diseño de las fórmulas vacunales.
Responsables de la OMS como Maria Van Kerkhove y Nicola Lewis han recalcado que la evolución del virus «puede sorprender» y obligar a reajustar las estrategias con poca antelación, de ahí la importancia de contar con una red de laboratorios y centros colaboradores que monitorice durante todo el año los cambios genéticos y antigénicos de la gripe.
Desde la dirección general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus ha insistido en la necesidad de una respuesta coordinada: los virus se mueven sin fronteras y, por tanto, los países deben compartir información y actuar de forma conjunta para adaptar las vacunas a la realidad epidemiológica.
Nueva composición de la vacuna para la temporada 2026-2027
A partir de los datos recopilados durante el último año, la OMS ha emitido recomendaciones diferenciadas según el método de fabricación de las vacunas, algo que afecta tanto a los preparados tradicionales como a los de nueva generación que se utilizan ya en Europa.
Para las vacunas producidas en huevo —el método clásico empleado aún de forma mayoritaria—, se aconseja incluir:
- Un virus similar a A/Missouri/11/2025 (H1N1)pdm09, como componente de gripe A(H1N1).
- Un virus similar a A/Darwin/1454/2025 (H3N2), que refleja la evolución reciente de los virus A(H3N2), incluido el subclado K.
- Un virus similar a B/Tokyo/EIS13-175/2025 correspondiente al linaje B/Victoria.
En el caso de las vacunas fabricadas mediante cultivos celulares, proteínas recombinantes o ácidos nucleicos —tecnologías que han ido ganando peso y que algunas agencias europeas impulsan por su flexibilidad—, la composición propuesta es:
- Un virus similar a A/Missouri/11/2025 (H1N1)pdm09.
- Un virus similar a A/Darwin/1415/2025 (H3N2), adaptado a las características observadas en los virus A(H3N2) circulantes.
- Un virus similar a B/Pennsylvania/14/2025 (linaje B/Victoria).
Estas fórmulas servirán como base para que las agencias reguladoras europeas y los fabricantes ajusten los lotes que se distribuirán a partir del próximo otoño. En España, como es habitual, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas utilizarán estas pautas de la OMS para definir la estrategia de vacunación de grupos prioritarios, personas mayores, embarazadas y población con patologías de riesgo.
Los expertos de la organización remarcan que la actualización periódica de la composición no implica cambios en el mecanismo de acción de la vacuna, sino una adaptación de las cepas incluidas para que coincidan lo mejor posible con los virus en circulación y aumente así la probabilidad de protección frente a la enfermedad grave y el fallecimiento.
Impacto sanitario y relevancia para Europa y España
Las autoridades sanitarias recuerdan que la gripe está lejos de ser un simple catarro de temporada. La carga de enfermedad que genera cada año —en términos de consultas, bajas laborales, hospitalizaciones y muertes— obliga a mantener campañas de vacunación amplias, sobre todo en países con una población envejecida como los europeos.
En España, los programas de inmunización frente a la gripe se apoyan en estas recomendaciones de la OMS para organizar la compra y distribución de dosis con varios meses de antelación. La combinación de datos globales y observación local permite afinar mejor el calendario y las coberturas que se pretende alcanzar en residencias, hospitales, centros de salud y otros dispositivos asistenciales.
Voceros de la OMS han insistido en que la vacuna antigripal disponible es segura y eficaz y constituye la principal herramienta para mitigar el impacto de la enfermedad, especialmente en personas con más de 60 años, que son las que concentran la mayor parte de las complicaciones respiratorias graves.
Las recomendaciones recién publicadas también sirven para que los reguladores europeos evalúen y autoricen a tiempo los nuevos lotes, de manera que los países puedan iniciar sus campañas antes del repunte típico del otoño. Aunque la circulación de H1N1 ha sido menor en la última temporada, la OMS recalca que se mantiene una vigilancia estrecha para detectar eventuales cambios tardíos que puedan modificar el equilibrio entre subtipos.
La combinación de vigilancia genética, estudios de laboratorio y datos clínicos permite ajustar la composición siempre con varios meses de margen, algo imprescindible para que la industria pueda producir las millones de dosis que necesitarán los sistemas sanitarios europeos.
Gripe zoonótica y nuevos candidatos vacunales
Más allá de la gripe estacional, la OMS ha aprovechado esta ronda de trabajo para examinar los virus de influenza que circulan en animales y que ocasionalmente infectan a personas. Estos patógenos zoonóticos, como la gripe aviar, son una de las grandes preocupaciones por su potencial para originar futuras pandemias.
Desde la última consulta, celebrada el 23 de septiembre de 2025, la organización ha recibido notificación de 25 infecciones humanas por gripe zoonótica en seis países. En la mayoría de los casos se trataba de personas que habían tenido contacto directo con animales enfermos o con entornos contaminados, como granjas o mercados de aves, y no se ha constatado transmisión sostenida de persona a persona.
En estas reuniones, que tienen lugar dos veces al año —una para el hemisferio norte y otra para el sur—, los expertos revisan la evolución de estos virus animales y deciden qué nuevos virus candidatos a vacuna (VCV) deben añadirse a la lista de preparados que podrían utilizarse rápidamente si se desencadenara una emergencia. En esta ocasión, se ha recomendado desarrollar un VCV adicional frente al subtipo A(H9N2), asociado a distintos brotes de gripe aviar.
Responsables del programa de gripe de la OMS han explicado que el desarrollo y la actualización de candidatos vacunales zoonóticos es un proceso continuo, respaldado por el seguimiento permanente del GISRS/SMVRG. Aunque por ahora estos virus no están generando transmisión sostenida entre humanos, la organización quiere mantener un margen de maniobra para poder fabricar vacunas con rapidez si la situación cambiara.
La estrategia de vigilancia integrada —que combina datos de humanos y animales— es especialmente relevante para Europa, donde conviven grandes explotaciones ganaderas, rutas migratorias de aves y una alta densidad de población. Cualquier cambio significativo en estos virus podría tener repercusiones rápidas en la salud pública y exigiría respuestas coordinadas entre autoridades veterinarias y sanitarias.
Con este paquete de recomendaciones, la OMS pretende que las vacunas que llegarán a España y al resto de Europa en la temporada 2026-2027 estén mejor alineadas con los virus que se esperan en circulación, incorporando la experiencia de la última campaña marcada por el subclado K, reforzando la vigilancia de la gripe zoonótica y manteniendo un sistema de preparación continua frente a posibles amenazas pandémicas.




