OpenAI permite ajustar el nivel de entusiasmo de ChatGPT y afinar su tono de conversación

Última actualización: diciembre 22, 2025
  • OpenAI incorpora controles para regular entusiasmo, calidez y uso de emojis en ChatGPT.
  • Los ajustes se gestionan desde el menú de Personalización, con niveles «Más», «Menos» y «Predeterminado».
  • Las nuevas opciones complementan los estilos base como Profesional, Amable, Sincera o Peculiar.
  • El cambio responde a críticas sobre tono «demasiado adulador» y al debate por su impacto en la salud mental.

Configuración del entusiasmo de ChatGPT

La forma en la que nos habla la inteligencia artificial está dejando de ser algo fijo para convertirse en algo mucho más configurable. OpenAI ha introducido en ChatGPT una serie de controles que permiten a cada persona ajustar el nivel de entusiasmo, la calidez y el uso de emojis del asistente, de manera que la conversación pueda adaptarse mejor tanto al contexto como a las preferencias de cada usuario.

Esta actualización, que se está desplegando de forma progresiva también para usuarios en España y el resto de Europa, responde a meses de debate sobre si el tono del chatbot era demasiado efusivo o, por el contrario, demasiado frío según la versión del modelo. Con los nuevos controles, la compañía intenta ofrecer un punto intermedio: que quien quiera una interacción más cercana la tenga, y quien prefiera un estilo sobrio pueda reducir esa expresividad.

Cómo se puede ajustar el entusiasmo y la calidez de ChatGPT

OpenAI ha situado estas nuevas opciones dentro del menú de Personalización de ChatGPT, accesible desde el perfil del usuario. Desde ahí, es posible modificar varios parámetros de manera muy sencilla, seleccionando para cada uno de ellos entre tres niveles: «Más», «Menos» o «Predeterminado», sin necesidad de recurrir a instrucciones complejas en cada conversación.

Dentro de este panel se encuentran los controles para regular la calidez del lenguaje, el grado de entusiasmo con el que el modelo redacta sus respuestas y la frecuencia de uso de emojis. De este modo, quien no soporte los emoticonos puede prácticamente eliminarlos de sus chats, mientras que quienes buscan un tono más distendido pueden permitir un uso más generoso de ellos.

Además de estos aspectos más emocionales, el asistente también permite ajustar cómo utiliza encabezados, listas y estructuras de texto. Esto resulta útil para quienes emplean la herramienta a diario para trabajar: por ejemplo, se puede potenciar el uso de listados para resúmenes e informes, o, por el contrario, priorizar párrafos continuos para lecturas más naturales.

Todo ello se aplica de manera global al comportamiento del chatbot, de forma que no hace falta repetir las mismas indicaciones cada vez que se inicia un nuevo chat. Para muchos usuarios, especialmente en entornos profesionales, esto supone un ahorro de tiempo notable y una sensación de coherencia mayor en las interacciones.

Un paso más allá del estilo y tono base

Personalización del tono de ChatGPT

Estas novedades no sustituyen a las opciones de estilo y tono base que OpenAI ya había incorporado anteriormente, sino que las amplían. Hasta ahora, los usuarios podían escoger perfiles generales como Profesional, Amable, Sincera, Peculiar, Eficiente, Friki o Cínica, pensados para adaptar la forma de expresarse de ChatGPT a distintos contextos de uso.

Con los nuevos deslizadores para entusiasmo, calidez y emojis, es posible afinar aún más ese estilo general. Por ejemplo, se puede mantener un tono Profesional pero con algo más de cercanía, o un estilo Amable con menos exclamaciones y emoticonos si se quiere evitar que la conversación suene excesivamente informal.

En la práctica, esta combinación de estilos y controles finos permite crear algo parecido a un perfil de comunicación hecho a medida. No se trata solo de que el sistema escriba correctamente, sino de que lo haga con una «personalidad» que encaje con la forma de trabajar de cada usuario, ya sea para redactar correos, preparar presentaciones o mantener una conversación más distendida en el día a día.

OpenAI ha explicado en sus canales oficiales que estas funciones buscan que la herramienta resulte más flexible y contextual. Quien utilice ChatGPT para escribir en redes sociales, por ejemplo, puede beneficiarse de un tono más entusiasta, mientras que alguien que lo emplee para documentación técnica puede optar por un estilo más neutro y directo.

Un historial de ajustes por críticas al tono «demasiado adulador»

El lanzamiento de estos controles no surge de la nada, sino que llega después de un año especialmente intenso en torno al debate sobre cómo debe sonar una IA conversacional. En varias ocasiones, OpenAI se ha visto obligada a retocar el comportamiento de ChatGPT tras recibir quejas por parte de usuarios de todo el mundo.

En una de las actualizaciones previas, el chatbot fue percibido como «demasiado adulador», con respuestas excesivamente elogiosas y un entusiasmo que muchos consideraron artificial. Ante la oleada de comentarios, la empresa dio marcha atrás, suavizando ese exceso de positividad y reduciendo la sensación de que el sistema estaba continuamente halagando al interlocutor.

Más adelante, con la llegada de una versión del modelo identificada como GPT-5, surgió el problema opuesto: numerosos usuarios describieron el nuevo comportamiento como más distante, frío y menos accesible. La compañía reconoció estas críticas y procedió a reajustar el modelo para que resultara «más cálido y amigable», tratando de encontrar un equilibrio complicado entre cercanía y sobriedad.

Este tira y afloja ha puesto de manifiesto que no existe un único tono válido que satisfaga a todo el mundo. Lo que para algunas personas es un estilo cordial y motivador, para otras puede rozar lo impostado o incluso lo incómodo. De ahí que la solución haya sido dar al usuario el mando, en vez de imponer una única forma de expresarse.

Implicaciones para la salud mental y los «patrones oscuros»

Paralelamente a las opiniones de los usuarios, el mundo académico y diversos expertos en ética de la tecnología llevan tiempo señalando los riesgos de que los chatbots refuercen sin matices las creencias o emociones de quienes los utilizan. Algunos investigadores hablan incluso de «patrones oscuros emocionales», en referencia a diseños que podrían fomentar la dependencia o el uso compulsivo.

La preocupación se centra, sobre todo, en la tendencia de ciertos sistemas a elogiar en exceso al usuario o a validar de forma automática sus puntos de vista, como muestra el test HumaneBench. Este tipo de interacción, afirman, puede generar una especie de burbuja de reafirmación en la que la persona recibe constantemente respuestas agradables, pero no necesariamente críticas o equilibradas, lo que en algunos casos podría afectar a la salud mental.

En este contexto, la posibilidad de ajustar el nivel de entusiasmo y calidez de ChatGPT se interpreta como una forma de reducir esa intensidad emocional cuando el usuario así lo desee. Quienes busquen respuestas más neutrales, sin tantos cumplidos ni expresiones efusivas, pueden configurar el modelo para que actúe de una manera más analítica y menos emocional.

Si bien estas opciones no resuelven por completo el debate sobre el impacto psicológico de los asistentes conversacionales, sí suponen una herramienta adicional para que cada persona pueda modular la relación que mantiene con la IA, algo especialmente relevante en un momento en el que su uso se ha normalizado tanto en entornos personales como profesionales.

Más control para usos profesionales, educativos y cotidianos

La introducción de estos ajustes también tiene un claro componente práctico para quienes utilizan ChatGPT como herramienta de trabajo. En España y en otros países europeos, es cada vez más habitual encontrar el asistente integrado en entornos laborales, educativos y de creación de contenidos, donde el tono de los textos no es un detalle menor.

En empresas que emplean la IA para redactar correos o informes, resulta clave que el estilo sea coherente con la cultura corporativa. Un tono excesivamente entusiasta puede chocar con sectores más formales, mientras que en departamentos de marketing digital se puede preferir una voz cercana y dinámica. Los nuevos controles permiten adaptar la herramienta a estas necesidades sin tener que rehacer manualmente cada texto.

En el ámbito educativo, los docentes pueden configurar el comportamiento del chatbot para que adopte una actitud más empática o más rigurosa, según el tipo de alumnado y el contexto. Por ejemplo, con estudiantes más jóvenes se puede optar por un lenguaje algo más cálido, mientras que en niveles universitarios puede primar la claridad y la precisión por encima del entusiasmo.

También se han incorporado mejoras orientadas a la redacción y edición de textos directamente en la propia interfaz de ChatGPT. Ahora es posible seleccionar fragmentos concretos de un texto y pedir cambios específicos sobre esa parte sin tener que copiar y pegar en otro editor, lo que facilita tareas como la corrección de correos electrónicos o la revisión de documentos.

En el uso cotidiano, desde responder mensajes hasta preparar publicaciones en redes sociales, disponer de un asistente que se pueda adaptar al registro que necesita cada canal —más distendido en una red social, más serio en una comunicación oficial— facilita que el usuario mantenga un estilo comunicativo consistente sin grandes esfuerzos adicionales.

La combinación de estos elementos —controles de tono, estilos base y herramientas de edición— apunta hacia un modelo de IA que deja de ser una voz única y estándar para convertirse en algo mucho más moldeable. De cara al usuario final, esto se traduce en una sensación de herramienta a medida en lugar de producto genérico, siempre que se tomen decisiones conscientes sobre cómo configurar el sistema.

Todo este despliegue de funciones alrededor de la posibilidad de ajustar el nivel de entusiasmo de ChatGPT encaja en una tendencia clara: la inteligencia artificial conversacional avanza hacia una personalización cada vez más fina, en la que el usuario no solo define qué quiere hacer con el asistente, sino también cómo quiere que se lo diga. En un contexto donde crecen las preocupaciones por la salud mental y donde el tono importa tanto como el contenido, la opción de moderar o intensificar la calidez de la máquina se convierte en un elemento clave para usar la IA con más control, criterio y comodidad.

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