- Diecisiete pacientes de los ambulatorios de Arangoiti y Lasarte deberán recibir nuevas dosis.
- Salud asegura que no existe riesgo sanitario, aunque las vacunas podrían haber perdido eficacia.
- La incidencia fue detectada gracias al refuerzo de los protocolos de control interno.
- EH Bildu exige explicaciones parlamentarias sobre la recurrencia de errores logísticos.
Se ha liado una pequeña en el sistema sanitario vasco tras confirmarse que diecisiete personas han recibido vacunas que no estaban en condiciones óptimas. Osakidetza se ha visto obligada a mover ficha rápidamente para localizar a los afectados, residentes en Bilbao y Lasarte, con el objetivo de programar una nueva cita para su inmunización. El problema radica en que los viales utilizados sufrieron variaciones de temperatura que podrían haber anulado su efecto protector.
A pesar de lo aparatoso de la situación, los responsables de Medicina Preventiva han querido lanzar un mensaje de calma a la población. Sostienen que, aunque el fármaco pierda fuelle si no se guarda bien, esto no supone una amenaza directa para la salud de quienes recibieron el pinchazo. El lío saltó a la luz después de que EH Bildu pusiera el dedo en la llaga con una serie de preguntas parlamentarias tras recibir avisos sobre lo que estaba pasando en los ambulatorios.
Localización de los fallos y centros sanitarios implicados
El grueso de los afectados se encuentra en la capital vizcaína, concretamente en el centro de salud de Arangoiti, donde doce personas recibieron dosis que habían sufrido un enfriamiento excesivo. Por otro lado, en la localidad guipuzcoana de Lasarte-Oria, otros cinco pacientes se vieron envueltos en una ruptura de la cadena de frío similar. En ambos casos, el personal de vigilancia epidemiológica ya está rastreando los registros térmicos para entender en qué punto se torció la conservación.
Las autoridades sanitarias han explicado que estos incidentes suelen ser de naturaleza multicausal, lo que significa que no siempre hay un único culpable. Se barajan varias hipótesis, desde fallos técnicos en las cámaras frigoríficas hasta la posibilidad de que alguna puerta no quedara bien cerrada durante la jornada laboral. Lo que sí es seguro es que el sistema de trazabilidad permitió identificar el error, aunque fuera a toro pasado, permitiendo actuar de forma garantista.
Protocolos de seguridad y respuesta del Departamento de Salud
El consejero de Salud, Alberto Martínez, ha defendido a capa y espada que los nuevos controles implementados tras el reciente escándalo de las vacunas caducadas son los que han permitido detectar este fallo. Según su versión, la vigilancia que se realiza antes, durante y después del proceso de inoculación es ahora mucho más estricta. No obstante, ha reconocido que le hubiera gustado informar a las familias antes de que la noticia saltara a los medios de comunicación.
Desde la consejería se recalca que estas situaciones, aunque poco frecuentes, están contempladas en los manuales corporativos de Osakidetza. Al confirmarse que la alteración térmica puede provocar la inactivación total del producto biológico, la única salida lógica es la revacunación. El Comité de Investigación y Trazabilidad ya está manos a la obra para elaborar un informe detallado que evite que estos tropezones se conviertan en algo habitual en los centros de salud.
La importancia de la estabilidad térmica en la inmunización
Cualquier vacuna es un producto extremadamente delicado que reacciona de forma negativa ante la luz, la humedad o los cambios de temperatura bruscos. Cuando se rompe la estabilidad térmica, se inicia un proceso químico irreversible que degrada la potencia inmunizante del vial sin que se note a simple vista. Por esta razón, el almacenamiento y la logística son piezas clave para asegurar que el ciudadano recibe una protección real contra las enfermedades.
Para rizar más el rizo, este nuevo episodio ha reavivado las críticas de la oposición, que no ve con buenos ojos que se repitan errores en la gestión de un material tan sensible. La parlamentaria Rebeka Ubera ha sido especialmente incisiva, recordando que no hace mucho se lidiaba con el tema de las dosis fuera de fecha. La preocupación principal es que la confianza de la ciudadanía en el servicio público de salud se vea resentida por estos fallos en la cadena de custodia de los medicamentos.
La situación actual obliga al Servicio Vasco de Salud a extremar las precauciones y revisar de arriba abajo el funcionamiento de sus equipos de refrigeración en toda la red de ambulatorios. A medida que se reciba a los pacientes para corregir la pauta de vacunación, se espera que los informes técnicos arrojen luz sobre las causas exactas de estas anomalías térmicas en Bilbao y Gipuzkoa. El compromiso institucional pasa ahora por blindar cada paso del proceso para que la efectividad de las campañas preventivas quede fuera de toda duda.




