- Investigadores de varias universidades españolas estudian los pétalos de Rosa x hybrida como posible herramienta frente al cáncer de mama triple negativo.
- Mediante resonancia magnética nuclear se han identificado 37 compuestos, entre ellos flavonoides como quercetina y kaempferol.
- En modelos celulares in vitro, los extractos de pétalos redujeron la proliferación de células de cáncer de mama triple negativo y activaron mecanismos de muerte celular.
- Los resultados son preliminares y se plantean como base para futuros ingredientes funcionales y nutracéuticos, pendientes aún de estudios preclínicos y clínicos.

En los últimos años, las flores comestibles han pasado de ser un toque decorativo en los platos a situarse en el punto de mira de la comunidad científica. Su riqueza en compuestos naturales con posibles efectos sobre la salud ha despertado un interés creciente, especialmente en el terreno de las enfermedades crónicas y el cáncer, donde se buscan nuevas herramientas que complementen las estrategias ya existentes.
En este contexto, un amplio equipo de investigación en España ha centrado la mirada en los pétalos de la rosa ornamental Rosa x hybrida, muy presentes en gastronomía pero poco estudiados a fondo desde el punto de vista químico y biológico. El objetivo ha sido doble: por un lado, desentrañar con detalle qué moléculas contienen estos pétalos; por otro, comprobar en el laboratorio si sus extractos pueden influir en la proliferación de células de cáncer de mama triple negativo, uno de los subtipos más agresivos y con menos opciones terapéuticas disponibles.
Un estudio multicéntrico español para analizar los pétalos de rosa
La investigación, publicada en la revista International Journal of Molecular Sciences bajo el título en inglés ‘Rosa x hybrida: A New Tool for Functional Food Development with Triple-Negative Breast Antitumoral Implications’, se ha llevado a cabo mediante una amplia colaboración entre varias instituciones académicas y sanitarias de España.
En el trabajo participan la Universidad de Granada (UGR), la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad de Almería (UAL), además de distintos centros vinculados al ámbito biomédico. Desde la UGR se han implicado el Departamento de Fisiología, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos ‘José Mataix Verdú’, el Centro de Investigación Biomédica y el Departamento de Química Analítica.
Por parte de la UCLM, han contribuido el Instituto de Biomedicina (IB_UCLM), la Facultad de Enfermería y el Grupo Mixto de Oncología Traslacional UCLM-GAI de Albacete, en coordinación con el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha. Desde la UCM se ha sumado el Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina, y en el ámbito sanitario destaca también la aportación del Instituto de Investigación Biosanitaria ibs.
El papel de la Universidad de Almería ha sido especialmente relevante en la parte de análisis químico avanzado. A través del grupo ‘NMRMBC – Advanced NMR Methods and Metal-Based Catalysts’, liderado por Ignacio Fernández y Ana Cristina Abreu, se ha empleado la técnica de Resonancia Magnética Nuclear (RMN) para estudiar en detalle la composición de los pétalos. Este grupo, especializado en metabolómica y caracterización estructural, ha sido el responsable de desentrañar la compleja mezcla de compuestos presentes en esta matriz vegetal.
Según destacan los investigadores, la colaboración entre expertos en fisiología, oncología traslacional, química analítica y metabolómica ha permitido conectar dos mundos que a menudo trabajan por separado: la caracterización química de alimentos y el estudio de su impacto en modelos biológicos relacionados con el cáncer.
Qué compuestos se han encontrado en los pétalos de Rosa x hybrida
El primer paso de la investigación consistió en analizar el perfil químico completo de los pétalos de Rosa x hybrida. Para ello, el equipo de la UAL realizó un análisis metabolómico mediante RMN, una técnica que permite identificar y cuantificar múltiples compuestos de manera simultánea, con un alto nivel de detalle estructural.
Gracias a este enfoque se identificaron hasta 37 compuestos diferentes en los pétalos. Entre ellos destacan varios flavonoides, un grupo de sustancias de origen vegetal a las que se han atribuido, en diversos estudios, propiedades antioxidantes y otros efectos biológicos. En concreto, se detectaron moléculas como la quercetina y el kaempferol, dos compuestos bien conocidos en el ámbito de la nutrición y la investigación biomédica por su actividad biológica.
Además de estos flavonoides, el análisis metabolómico permitió perfilar otros componentes presentes en los pétalos, configurando una especie de “huella química” propia de esta rosa comestible. Esta caracterización avanzada de la matriz vegetal es clave para poder relacionar más adelante la presencia de determinados compuestos con posibles efectos sobre las células estudiadas en el laboratorio.
Los autores del trabajo subrayan que, pese a que las rosas comestibles se utilizan desde hace tiempo en repostería, infusiones y productos gastronómicos, su composición detallada no se había descrito de manera tan exhaustiva. Este tipo de datos es fundamental si se quiere ir más allá del uso tradicional y plantear aplicaciones en alimentos funcionales o productos nutracéuticos.
En términos generales, el estudio apunta a que estos pétalos son una fuente interesante de compuestos bioactivos, lo que justifica que se les preste atención a la hora de explorar nuevas estrategias complementarias frente a determinadas patologías, entre ellas el cáncer de mama triple negativo.
Pétalos de rosa frente al cáncer de mama triple negativo en modelos celulares
Una vez conocida la composición química, el equipo dio el siguiente paso: evaluar el efecto biológico de un extracto obtenido a partir de los pétalos de Rosa x hybrida sobre células tumorales. El foco se puso en el cáncer de mama triple negativo, un subtipo tumoral caracterizado por la ausencia de receptores hormonales y del receptor HER2, lo que limita las dianas terapéuticas disponibles y complica el abordaje clínico.
En el laboratorio se trabajó con modelos celulares in vitro, es decir, cultivos de células de cáncer de mama triple negativo mantenidos en condiciones controladas. Sobre estas células se aplicó un extracto de pétalos de rosa, con el objetivo de observar si se producían cambios en su comportamiento, especialmente en lo relativo a su proliferación y viabilidad.
De acuerdo con los resultados informados, el extracto de pétalos provocó una reducción significativa de la proliferación celular, lo que sugiere que los compuestos presentes en la rosa podrían estar interfiriendo en los mecanismos que permiten a las células tumorales multiplicarse. Además, se observaron señales compatibles con la activación de procesos de muerte celular, un aspecto relevante cuando se buscan estrategias para frenar el crecimiento de un tumor.
Los investigadores insisten en que estas observaciones se han realizado en un entorno estrictamente experimental, en cultivos celulares, y que no se pueden extrapolar de forma directa a pacientes. Aun así, consideran que el trabajo abre una vía interesante para seguir estudiando la relación entre determinados compuestos de origen vegetal y su posible impacto sobre tipos de cáncer particularmente agresivos.
Este tipo de aproximación encaja con la tendencia actual de explorar cómo alimentos y extractos naturales pueden contribuir, siempre con respaldo científico, a estrategias de prevención o apoyo en el tratamiento de enfermedades complejas, sin sustituir en ningún caso a la terapia médica convencional.
De la investigación básica a los posibles ingredientes funcionales
Más allá de los resultados concretos sobre las células de cáncer de mama triple negativo, el estudio aspira a sentar bases sólidas para el desarrollo futuro de ingredientes funcionales a partir de flores comestibles. En este caso, los pétalos de Rosa x hybrida se plantean como una posible materia prima para productos con interés en el ámbito de la nutrición y la salud.
Los autores señalan que, en el corto plazo, el trabajo aporta conocimiento científico robusto sobre la composición de estos pétalos y sobre su potencial actividad anticancerígena en modelos celulares. Este tipo de información contribuye a dar soporte, con datos objetivos, al creciente interés por los alimentos funcionales y los nutracéuticos, un sector en auge tanto en Europa como en otros lugares.
De cara al medio plazo, la caracterización precisa de los compuestos bioactivos mediante técnicas como la RMN puede facilitar la formulación de nuevos ingredientes o productos dirigidos a la industria agroalimentaria y nutracéutica. Eso sí, cualquier posible aplicación práctica deberá ajustarse al marco regulatorio vigente y estará condicionada a la realización de estudios preclínicos y clínicos que confirmen la seguridad y eficacia de los extractos o compuestos que se quieran utilizar.
Los investigadores recalcan que no se trata de presentar los pétalos de rosa como una “cura milagrosa”, sino de explorar, con rigor, su potencial como recurso complementario dentro de una estrategia más amplia de investigación en cáncer. En este sentido, los resultados obtenidos se consideran un primer paso alentador, pero aún preliminar.
Al mismo tiempo, el trabajo encaja en una línea de investigación creciente que busca conectar la química de los alimentos con su posible impacto en la salud, avanzando hacia productos que no solo aporten valor gastronómico, sino también propiedades funcionales respaldadas por la evidencia científica.
El papel de la Universidad de Almería en metabolómica y salud
La participación de la Universidad de Almería no solo ha sido clave para este estudio concreto, sino que también refuerza su posición en el campo de la metabolómica aplicada a la salud. El grupo NMRMBC, especializado en métodos avanzados de RMN y catalizadores metálicos, ha demostrado su capacidad para abordar matrices complejas, como los pétalos de flores, y extraer información útil para el ámbito biomédico.
Este tipo de trabajos consolida líneas de investigación que unen química, alimentación y biomedicina, un enfoque multidisciplinar cada vez más presente en Europa para abordar problemas de salud desde diferentes ángulos. La caracterización de compuestos en alimentos y plantas, y el estudio de su posible efecto sobre procesos biológicos relevantes, se está convirtiendo en una pieza clave en el desarrollo de nuevas estrategias de prevención y apoyo terapéutico.
Además, la colaboración con centros como la UGR, la UCLM y la UCM, así como con instituciones sanitarias de Castilla-La Mancha y Andalucía, refleja la importancia de tejer redes de investigación conjunta que permitan abordar proyectos complejos con una mirada más amplia. En este caso, la suma de conocimientos en fisiología, oncología traslacional, nutrición y química analítica ha sido determinante para poder ofrecer una visión más completa del potencial de los pétalos de rosa ante el cáncer de mama triple negativo.
Los responsables del estudio señalan que la metabolómica, apoyada en técnicas de resonancia magnética nuclear, se está consolidando como una herramienta de referencia para comprender mejor qué hay dentro de los alimentos que consumimos y cómo esos componentes podrían llegar a influir, directa o indirectamente, en nuestra salud.
En definitiva, el trabajo se enmarca en un esfuerzo más amplio por traducir el conocimiento químico en aplicaciones reales, ya sea en forma de nuevos ingredientes, recomendaciones nutricionales o posibles complementos que, tras superar todas las fases de evaluación necesarias, puedan incorporarse a la práctica clínica o al mercado de manera segura y regulada.
La investigación en torno a los pétalos de Rosa x hybrida y su efecto sobre modelos celulares de cáncer de mama triple negativo ilustra cómo la ciencia puede encontrar nuevas posibilidades en recursos tan cotidianos como una flor comestible. A partir de una caracterización detallada de 37 compuestos, incluyendo flavonoides como quercetina y kaempferol, y de los ensayos in vitro que apuntan a una menor proliferación y mayor muerte celular en este tipo de tumor, el estudio abre la puerta a futuras aplicaciones en alimentos funcionales y nutracéuticos. Todo ello, sin perder de vista que se trata de resultados preliminares, que requieren aún muchos pasos antes de llegar a pacientes, y que se enmarcan en una estrategia de investigación que combina química, nutrición y biomedicina para seguir buscando opciones complementarias frente a uno de los cánceres de mama más agresivos.