- El MITECO destina 126,4 millones de euros a la primera subasta nacional para producción de hidrógeno renovable.
- Dos proyectos, Orange.Bat (Comunidad Valenciana) y eM Numancia (Castilla y León), suman 160 MW de electrolisis.
- Las ayudas se otorgan a la producción certificada de hidrógeno verde (RFNBO) durante un máximo de 10 años.
- España roza los 3.000 millones de euros comprometidos en hidrógeno verde dentro del PRTR.

La primera subasta nacional para financiar la producción de hidrógeno verde ya tiene asignación económica y proyectos beneficiarios. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha activado un mecanismo inédito en España para apoyar de forma directa la generación de este vector energético renovable.
A través del esquema de subastas como servicio (AaaS), el Gobierno ha destinado 126,4 millones de euros a dos iniciativas industriales ubicadas en la Comunidad Valenciana y en Castilla y León. Estas actuaciones, con una potencia conjunta de 160 MW de electrolisis, fueron previamente preseleccionadas en la segunda subasta general del Banco Europeo del Hidrógeno, pero se habían quedado sin cobertura presupuestaria europea.
Cómo funciona la primera subasta nacional de hidrógeno verde
Esta convocatoria marca un punto de inflexión porque cambia la lógica tradicional de las ayudas públicas al sector energético. En lugar de subvencionar la inversión en infraestructuras, el mecanismo AaaS remunera el propio hidrógeno renovable producido, siempre que cumpla determinados requisitos ambientales y de certificación.
La primera convocatoria nacional de AaaS se diseñó para rescatar con fondos españoles proyectos que, habiendo superado el filtro de la Comisión Europea y de la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente (CINEA), se quedaron fuera de las ayudas comunitarias por agotamiento del presupuesto disponible.
La gestión de estas subvenciones recae en el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), organismo adscrito al MITECO. El dinero procede del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), que canaliza los fondos Next Generation EU hacia proyectos de transición ecológica y modernización económica.
Los incentivos se estructuran como pagos ligados al volumen de hidrógeno renovable certificado -bajo la categoría RFNBO establecida en la Directiva de Energías Renovables- durante un plazo máximo de 10 años desde la entrada en operación. Esta condición obliga a que cada proyecto mantenga estándares ambientales exigentes durante toda su vida útil.
Además, todas las instalaciones deben respetar el principio de “no causar un perjuicio significativo” al medio ambiente en cada fase del proyecto, desde el diseño hasta la operación, pasando por la construcción y el eventual desmantelamiento. Este criterio refuerza la alineación de la subasta con los objetivos climáticos y de sostenibilidad europeos.
Orange.Bat: hidrógeno para la industria cerámica valenciana
El proyecto que se lleva la mayor parte del pastel es Orange.Bat, promovido por Smartenergy. Esta iniciativa recibirá 82,5 millones de euros, convirtiéndose en la principal beneficiaria de la primera subasta nacional para hidrógeno verde.
Orange.Bat prevé levantar una planta de producción de hidrógeno renovable electrolítico en el municipio de Onda (Castellón). La instalación contará con un electrolizador alcalino de 100 MW, dimensionado para generar en torno a 11.960 toneladas de hidrógeno al año, según las estimaciones recogidas en las resoluciones oficiales.
Para alimentar el proceso de electrolisis, la planta se nutrirá exclusivamente de energía procedente de parques eólicos y fotovoltaicos. De esta forma se garantiza que el hidrógeno obtenido pueda certificarse como cien por cien renovable, cumpliendo los criterios RFNBO y los estándares de adicionalidad y trazabilidad exigidos por la normativa europea.
El destino principal de este hidrógeno será la industria cerámica de la Comunidad Valenciana. En concreto, el proyecto está diseñado para dar servicio a 11 empresas del sector, que podrán sustituir parte del gas fósil que utilizan en sus procesos de cocción por hidrógeno renovable, reduciendo así de forma notable sus emisiones de CO2.
Este despliegue enlaza con los objetivos de la Hoja de Ruta del Hidrógeno Renovable española, que identifica a los clústeres industriales intensivos en energía como uno de los primeros nichos donde el hidrógeno puede tener un impacto real y rápido en la descarbonización.
eM Numancia: metanol verde desde Castilla y León
El segundo proyecto seleccionado en esta primera subasta es eM Numancia, impulsado por Elyse Em-Numancia. Esta iniciativa percibirá 43,9 millones de euros para desplegar una nueva planta de producción de hidrógeno renovable y metanol verde en Garray (Soria).
En este caso, la instalación contará con un electrolizador alcalino de 60 MW, también alimentado con electricidad de origen eólico y fotovoltaico. La previsión es alcanzar una producción de 6.363 toneladas de hidrógeno renovable al año, que se empleará como materia prima para la síntesis de metanol de bajas emisiones.
El complejo industrial de eM Numancia está diseñado para fabricar 33.334 toneladas anuales de metanol verde, un producto que puede utilizarse tanto como componente químico como combustible alternativo de menor huella de carbono, especialmente en sectores en los que la electrificación directa resulta más complicada. El proyecto conecta con iniciativas como polos de e-metanol en otras regiones españolas.
Según la información difundida por el Ministerio, el metanol producido se destinará a cinco industrias de los sectores químico, maderero, logístico y marítimo. De este modo, el proyecto aspira a convertirse en un nodo de referencia en la cadena de valor de combustibles y materias primas sostenibles en Castilla y León.
Esta combinación de hidrógeno y metanol verdes se alinea con la estrategia europea para impulsar combustibles renovables de origen no biológico en el transporte marítimo y otros usos intensivos, ampliando el abanico de aplicaciones del hidrógeno más allá de su consumo directo.
Un modelo de ayuda centrado en la producción de hidrógeno renovable
Uno de los aspectos más relevantes de esta primera subasta nacional es que, por primera vez en España, las ayudas no se orientan a la inversión en activos (electrolizadores, instalaciones, redes, etc.), sino que se dirigen de forma específica a la producción efectiva de hidrógeno renovable.
Este enfoque busca dar visibilidad y estabilidad a los ingresos de los proyectos durante sus primeros años de funcionamiento, reduciendo la incertidumbre y facilitando que puedan cerrar la financiación privada necesaria con bancos e inversores institucionales.
Al vincular el apoyo económico al volumen de hidrógeno certificado que se genere, el esquema AaaS introduce además un incentivo directo a la operación eficiente de las plantas, ya que solo se cobra por el producto renovable realmente entregado y verificado.
Para el MITECO, este tipo de instrumentos es clave para que el hidrógeno pueda desempeñar el papel de “palanca” en la descarbonización de actividades donde no resulta fácil sustituir combustibles fósiles por electrificación directa, como parte de la industria pesada o el transporte de larga distancia.
La subasta se integra, además, en el desarrollo del PERTE de Energías Renovables, Hidrógeno y Almacenamiento (ERHA), que agrupa un conjunto de medidas y líneas de apoyo orientadas a consolidar en España un tejido industrial y tecnológico vinculado a las renovables de nueva generación.
Inversión acumulada y hoja de ruta del hidrógeno en España
Más allá de esta primera subasta nacional, el IDAE ha ido construyendo en los últimos años un paquete de programas específicos para el hidrógeno verde. Entre ellos destacan iniciativas como H2 Pioneros, H2 Cadena de Valor, H2 Valles y varias convocatorias relacionadas con los IPCEI (Proyectos Importantes de Interés Común Europeo) lanzados desde Bruselas.
En conjunto, estas líneas de apoyo suman ya 2.721 millones de euros en ayudas concedidas a proyectos de hidrógeno renovable, según los datos ofrecidos por el propio Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Grandes inversiones y plantas industriales, como la primera gran planta de hidrógeno renovable anunciada por algunas empresas, ilustran el volumen de recursos movilizados.
Si se añade la dotación asignada a esta primera subasta nacional AaaS y otros instrumentos asociados, la cifra se aproxima a los 3.000 millones de euros del PRTR y su Adenda dedicados de forma específica al capítulo del hidrógeno verde. Esta cantidad refleja el peso que se otorga a este vector energético en la estrategia española de transición ecológica.
Tanto la Hoja de Ruta del Hidrógeno Renovable como el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) identifican al hidrógeno como una pieza fundamental para lograr los objetivos de reducción de emisiones fijados para las próximas décadas, especialmente en los sectores de difícil abatimiento.
El despliegue de proyectos como Orange.Bat y eM Numancia no solo persigue disminuir las emisiones de CO2, sino también favorecer la creación de un ecosistema industrial y tecnológico alrededor del hidrógeno, generando empleo cualificado, innovación y nuevas cadenas de valor en distintas regiones del país.
Con esta primera subasta nacional para financiar la producción de hidrógeno verde, España avanza en la construcción de un marco estable de apoyo a proyectos que combinen renovables, industria y descarbonización; Orange.Bat en la Comunidad Valenciana y eM Numancia en Castilla y León se convierten así en casos prácticos de cómo las ayudas públicas basadas en la producción pueden acelerar la transición hacia un modelo energético más limpio y competitivo en el conjunto de la economía.
