Red MARIS: la apuesta valenciana para poner bajo la lupa los microplásticos de nuestras costas

Última actualización: mayo 29, 2026
  • La Generalitat Valenciana lidera este proyecto internacional junto a la UNESCO y la Comisión Europea.
  • Se utiliza una metodología científica armonizada para que los datos sean comparables en toda Europa.
  • La goleta Tirant Primer funciona como aula flotante para la formación de docentes y alumnos.
  • Estudiantes de Formación Profesional han fabricado artesanalmente las redes de muestreo necesarias.

Monitorización de microplásticos en el litoral

Que el Mediterráneo tiene un problema serio con el plástico no es ninguna novedad, pero lo que sí es noticia es que ahora nos hayamos puesto manos a la obra para medirlo de verdad. La Generalitat Valenciana acaba de dar el pistoletazo de salida a la Red MARIS para monitorizar microplásticos, una iniciativa que busca que los datos que se recojan en nuestras playas no se queden en un cajón, sino que sirvan para entender la magnitud del jaleo ambiental que tenemos entre manos.

Esta movida no es algo que se haya inventado de la nada, sino que forma parte del programa europeo Erasmus Maris. La idea es sencilla pero potente: que la gente de a pie, los estudiantes y los profes se conviertan en científicos por unos días. Lo bueno del asunto es que se está haciendo con el respaldo de instituciones de peso como la UNESCO y el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, lo que garantiza que los resultados tengan un rigor de los buenos y se puedan comparar con lo que se está midiendo en otros puntos del litoral europeo.

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Ciencia a bordo de una goleta y laboratorios a pie de playa

Las localidades de Xàbia y Dénia han sido las elegidas para estrenar esta red en tierras valencianas. No se trata solo de ir a la playa a mirar, sino de un trabajo serio que mezcla la formación en laboratorio con el muestreo puro y duro en el agua. Para que la cosa tuviera más fuste, se ha contado con la goleta Tirant Primer como aula flotante, permitiendo que los participantes aprendan a tomar muestras directamente en el mar, viendo de primera mano cómo flotan esos diminutos fragmentos de plástico que tanto daño hacen al ecosistema.

El objetivo que persigue esta red es crear un mapa real y fiable de la contaminación. Hasta ahora, cada uno medía un poco a su manera, y claro, luego los datos no cuadraban. Con este proyecto, se utiliza una metodología común validada científicamente para que lo que se analice en el IES La Mar de Xàbia o en el puerto de Dénia sea exactamente lo mismo que se analiza en una costa belga o francesa. Así, los investigadores pueden tener una visión global del problema sin volverse locos con las unidades de medida.

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El papel fundamental de la Formación Profesional

Uno de los puntos que más mola de este proyecto es que no se ha traído todo comprado de fuera. Los propios estudiantes de Formación Profesional del Instituto Politécnico Marítimo-Pesquero del Mediterráneo se han encargado de fabricar las herramientas. Han construido ellos mismos unas redes de muestreo tipo Manta Net, que son esas estructuras que se arrastran por la superficie del agua para capturar los microplásticos. Esto demuestra que la red no solo sirve para estudiar, sino también para fomentar el ingenio y la capacidad técnica local.

Además, los docentes que participan en estas jornadas no se van de vacío, ya que el programa ofrece una doble certificación. Por un lado, la del CEFIRE y, por otro, la de la Ocean Teacher Global Academy de la UNESCO. Esto pone a los profesores de la Comunitat Valenciana en la vanguardia de la educación marina internacional, dándoles herramientas para que luego puedan transmitir todo este conocimiento en sus clases de una forma mucho más práctica y motivadora para los chavales.

Lo que ha empezado en la Marina Alta es solo el primer paso de un plan mucho más ambicioso. La intención de la administración es que este modelo se replique de norte a sur de la costa valenciana, creando una malla de centros educativos y entidades náuticas que vigilen nuestro mar de forma constante. Al final, se trata de que el conocimiento científico sea accesible para todos y que aprendamos a cuidar el Mediterráneo basándonos en hechos y datos reales, no solo en buenas intenciones.

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Este despliegue territorial supone un avance clave para integrar la educación ambiental en el día a día de las aulas valencianas de una manera útil y tangible. Al unir a universidades, ayuntamientos y centros de secundaria en una misma dirección, se consigue que la protección del medio marino deje de ser una teoría en los libros de texto para convertirse en una práctica real que ayuda a construir una base de datos europea sólida frente a la amenaza de los plásticos.