- Apertura de una planta de 500 m² en El Prat con capacidad para fabricar entre 15 y 20 robots Bitrack al año.
- Plan de inversión de 50 millones de euros para lanzar la fase comercial, escalar la producción y ampliar prestaciones.
- El sistema Bitrack, diseñado en Catalunya, compite con Da Vinci en cirugía mínimamente invasiva de abdomen.
- Objetivo de pasar de 55 a unos 200 empleados en cinco años y consolidar un proyecto industrial con vocación internacional.

La empresa catalana Rob Surgical ha puesto en marcha una nueva planta de producción en El Prat de Llobregat para fabricar su robot quirúrgico Bitrack, un sistema concebido para cirugía mínimamente invasiva en la zona abdominal. Con esta instalación, la compañía da el salto de los prototipos y las validaciones clínicas a una fase industrial a gran escala que debe permitir la entrada del dispositivo en el mercado europeo.
Esta fábrica supone un paso clave en la estrategia de la firma, que nació como spin-off de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y del Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC). Tras más de una década de trabajo conjunto entre ingenieros y cirujanos, el proyecto se orienta ahora a consolidar un modelo industrial propio en España, con vocación de expansión internacional pero manteniendo el núcleo tecnológico y productivo en el área de Barcelona.
Apertura de la planta y capacidad productiva
La nueva planta de Rob Surgical en El Prat cuenta con una superficie aproximada de 500 metros cuadrados y se ha diseñado para una capacidad inicial de entre 15 y 20 robots Bitrack al año. Esta producción se considera la primera etapa de una industrialización progresiva, en la que la empresa irá ajustando procesos y cadena de suministro a medida que aumente la demanda de sistemas robóticos.
Según la compañía, la puesta en marcha de estas instalaciones marca el inicio de la producción en serie del robot Bitrack y la integración del proceso completo dentro de la propia organización. Hasta ahora, buena parte del trabajo se centraba en validaciones técnicas y clínicas, así como en el desarrollo de software e instrumentación; con la fábrica operativa, se completa el círculo que va desde la investigación universitaria hasta el producto listo para llegar a los quirófanos.
La planta de El Prat se sitúa como nodo principal del proyecto industrial de Rob Surgical en España, con el objetivo de consolidar la fabricación local y garantizar un control más directo sobre la calidad, la trazabilidad de componentes y la capacidad de incorporar mejoras técnicas con rapidez. Esta proximidad entre equipos de ingeniería, producción y clínicos facilita, según la firma, una evolución más ágil del sistema.
En palabras de la dirección, disponer de una planta propia ejemplifica la voluntad de construir un proyecto de alto valor añadido y recorrido a largo plazo, apoyado en socios locales pero con una mirada claramente orientada a Europa y otros mercados internacionales.
Bitrack: el robot quirúrgico diseñado en Catalunya
Bitrack es el primer robot quirúrgico diseñado y fabricado en Catalunya y uno de los pocos desarrollados íntegramente en Europa. El sistema está pensado para cirugía mínimamente invasiva, especialmente en intervenciones sobre tejidos blandos del abdomen, un ámbito que incluye procedimientos de urología, ginecología y gastroenterología.
La plataforma se basa en una columna con cuatro brazos robóticos que manejan los distintos instrumentos quirúrgicos con precisión submilimétrica. Incorpora sistemas de retroalimentación sensorial y control avanzado de movimientos, lo que permite alcanzar niveles de exactitud muy exigentes y favorecer la adopción de la cirugía de alta precisión como práctica habitual en los hospitales.
Desde la compañía destacan que Bitrack ofrece prestaciones comparables a las del robot Da Vinci, el sistema estadounidense que domina el mercado mundial, pero con un diseño más ligero, ergonómico y fácil de transportar. El equipo puede adaptarse a diferentes quirófanos sin necesidad de espacios dedicados, lo que facilita su uso en centros que no disponen de salas específicas para cirugía robótica.
Otra de las claves del dispositivo es su arquitectura abierta y flexible, que permite llevar a cabo cirugías híbridas en las que se combinan maniobras manuales con asistencia robótica en una misma intervención. Con ello se busca aprovechar el robot solo en aquellas fases donde realmente aporta valor añadido, reduciendo así tiempos de quirófano y costes asociados.
Rob Surgical plantea además un modelo de negocio orientado a intensificar el uso de la robótica quirúrgica y a rebajar las barreras económicas de entrada. Entre las opciones que la empresa estudia con los centros sanitarios figuran fórmulas de alquiler y acuerdos flexibles, en lugar de grandes desembolsos iniciales por compra, con la intención de facilitar la adopción del sistema en un mayor número de hospitales.
Validaciones clínicas y proceso regulatorio en Europa
Antes de dar el salto a la fabricación industrial, el robot Bitrack ha pasado por un largo ciclo de ensayos, ajustes técnicos y validaciones clínicas en colaboración con hospitales de referencia. Centros como el Hospital Clínic, el Vall d’Hebron, el Germans Trias i Pujol, el Hospital del Mar o Bellvitge han participado en el proceso, junto a instituciones internacionales como la Mayo Clinic, contribuyendo a pulir el sistema y a ampliar sus indicaciones quirúrgicas.
En los últimos meses se han verificado nuevas funcionalidades clínicas y se han introducido mejoras técnicas en el robot, además de fortalecer las colaboraciones con equipos quirúrgicos y el ecosistema industrial y tecnológico. Entre estos acuerdos recientes figura la vinculación con DFactory, hub de innovación industrial en Barcelona, que actúa como punto de encuentro entre empresas tecnológicas y fabricantes.
Actualmente, Bitrack se encuentra en la fase final del proceso de obtención del marcado CE, requisito indispensable para que cualquier dispositivo médico de este tipo pueda producirse y comercializarse tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea. La empresa considera que la apertura de la planta llega justo en el momento previo a su entrada formal en el mercado comunitario.
Según explica la dirección, la obtención de este sello supondrá el inicio de la fase comercial en España, con la vista puesta en ampliar progresivamente la presencia en otros países europeos. En paralelo, Rob Surgical trabaja para cumplir los procedimientos necesarios de cara a la aprobación de la FDA estadounidense y la posible expansión hacia América del Norte y algunos mercados latinoamericanos en los próximos años.
Esta combinación de validación clínica en centros locales y colaboración con instituciones internacionales pretende reforzar la credibilidad del proyecto europeo de robótica quirúrgica y facilitar su aceptación en sistemas sanitarios con altos requisitos de seguridad y eficacia.
Plan de inversión y crecimiento de Rob Surgical
La puesta en marcha de la planta de El Prat está acompañada de un plan de inversión de alrededor de 50 millones de euros en los próximos años. Estos recursos se destinarán al lanzamiento comercial del sistema Bitrack, a la industrialización de la producción, a la mejora continua de la plataforma y a la expansión del catálogo de instrumentos y accesorios.
Rob Surgical, que actualmente cuenta con una plantilla de unos 55 profesionales, se ha fijado el objetivo de llegar a alrededor de 200 empleados en un horizonte de cinco años. La mayoría de estos nuevos puestos estarán vinculados a perfiles altamente cualificados en ingeniería, producción, software médico, calidad y soporte clínico, con la intención de consolidar un núcleo de empleo tecnológico en el entorno de Barcelona.
La compañía forma parte del ecosistema de empresas participadas por Scranton Enterprises, vehículo de inversión relacionado con directivos y exdirectivos del grupo Grifols. Este accionista principal ha reforzado su apuesta por el proyecto, inyectando recursos financieros y consolidando su participación para respaldar la nueva etapa industrial y comercial.
La historia de la empresa se remonta a 2012, cuando Rob Surgical se constituyó como spin-off de la UPC y el IBEC, impulsada por los investigadores Alícia Casals, Josep Amat y Manel Frigola, a quienes se sumó Jaume Amat. La tecnología de base, no obstante, se venía gestando desde finales de los años noventa, con patentes y prototipos que han ido evolucionando hasta el sistema actual.
Con este bagaje, la firma pretende consolidarse como uno de los referentes europeos en robótica quirúrgica, contribuyendo a diversificar un mercado muy concentrado y dominado históricamente por fabricantes estadounidenses, y aportando una alternativa desarrollada y producida en territorio europeo.
Respaldo institucional y visión para la industria europea
La inauguración de la planta de El Prat ha contado con una destacada presencia institucional. El acto fue encabezado por el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, quien subrayó que la apertura de estas instalaciones representa un punto de inflexión para un proyecto construido con constancia y talento durante años. Según sus palabras, Rob Surgical encarna el tipo de industria tecnológica que España y Europa necesitan: exigente, con alto valor añadido y orientada a la mejora de la salud.
Junto al ministro, asistieron el secretario de Estado de Industria, Jordi Garcia Brustenga; el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto; la alcaldesa de El Prat de Llobregat, Alba Bou; y el teniente de alcalde de Desarrollo Económico, Juan Carlos Moreno. Por parte de la empresa, participaron el cofundador y consejero Jaume Amat y el director general, Mario Ferradosa, encargado de pilotar esta nueva fase de crecimiento.
Durante el acto, los responsables de Rob Surgical insistieron en que disponer de una planta de fabricación propia en España no solo es un paso relevante para la compañía, sino también un ejemplo de cómo la innovación nacida en universidades y centros de investigación puede convertirse en un proyecto industrial sólido con proyección global. La empresa reivindica así el papel de la transferencia tecnológica en la construcción de un tejido productivo más robusto.
Para las autoridades presentes, iniciativas como esta encajan con la estrategia de reforzar la autonomía tecnológica de Europa en ámbitos críticos como la salud. La combinación de investigación local, capital industrial y orientación internacional sitúa al proyecto en la órbita de las políticas de reindustrialización y de apoyo a sectores punteros que aspiran a generar empleo cualificado y valor añadido.
El desarrollo de Bitrack se interpreta, en este contexto, como una muestra de cómo la robótica quirúrgica puede convertirse en un pilar de la nueva industria sanitaria europea, capaz de competir en un mercado globalizado y altamente concentrado, al tiempo que ofrece a los sistemas públicos de salud herramientas para mejorar los resultados clínicos y optimizar recursos.
Con la apertura de la planta de El Prat, el proyecto de Rob Surgical entra en una etapa en la que la fabricación industrial, la obtención del marcado CE y el despliegue comercial se cruzan en el mismo punto. De cómo evolucione esta combinación de tecnología, industria y apoyo institucional dependerá que Bitrack logre consolidarse como una alternativa europea real en robótica quirúrgica y que la compañía cumpla sus objetivos de crecimiento, tanto en número de robots instalados como en impacto sobre el ecosistema sanitario y productivo de España y del resto de Europa.



