Roboost: el gran proyecto vasco de robots industriales con 50 millones de inversión

Última actualización: febrero 27, 2026
  • Roboost movilizará cerca de 50 millones de euros en tres años, con más de 35 millones destinados a I+D en robótica industrial avanzada.
  • El proyecto está liderado por Danobat y coordinado por AFM, con Ideko como centro tractor y la implicación de 18 pymes y una decena de centros tecnológicos.
  • Se prevé la creación de 500 empleos de alto valor añadido, 200 directos y 300 indirectos, transformando perfiles actuales hacia puestos más tecnológicos.
  • Roboost impulsará una nueva generación de robots de alta precisión que combinan la máquina-herramienta con la flexibilidad robótica, reforzando el liderazgo industrial de Euskadi.

Proyecto de robots industriales avanzados

La industria vasca ha puesto en marcha uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de su historia reciente: Roboost, una gran apuesta por una nueva generación de robots industriales de altas prestaciones que aspira a situar a Euskadi en la primera línea mundial de la fabricación avanzada. Con una inversión inicial cercana a los 50 millones de euros en los próximos tres años, el programa nace con vocación de transformar el tejido productivo del territorio y reforzar su autonomía tecnológica.

Esta iniciativa se enmarca en el Plan de Industria Euskadi 2030 del Gobierno Vasco y se presenta como el segundo gran “proyecto transformador” de dicha estrategia. Con Roboost, las instituciones y el sector privado buscan blindar empleos de calidad, crear nuevos puestos de trabajo altamente especializados y, al mismo tiempo, abrir un nuevo nicho de mercado en el campo de la robótica industrial de precisión.

Una inversión de 50 millones para una nueva generación de robots industriales

Roboost movilizará cerca de 50 millones de euros en un horizonte de tres años, de los cuales más de 35 millones se destinarán específicamente a actividades de investigación, desarrollo y maduración tecnológica. El objetivo es dar forma a robots industriales de alta precisión y robustez capaces de operar en procesos productivos muy exigentes y de gran responsabilidad.

La financiación será de carácter público-privado, en línea con la nueva política industrial vasca inspirada en modelos europeos que buscan maximizar el efecto tractor de la inversión pública sobre el capital privado. Aunque las cuantías finales de las ayudas aún deben concretarse y ajustarse a los programas de apoyo del Gobierno Vasco, la hoja de ruta ya marca que cada euro público debe atraer varios euros adicionales de inversión empresarial.

Esta fuerte inyección económica llega en un contexto de incertidumbre en la industria europea, con factores como la presión competitiva de China, los cambios geopolíticos y la rápida digitalización de los procesos productivos. Para las autoridades vascas, apostar ahora por proyectos de alto impacto tecnológico es clave para evitar que el tejido industrial quede descolgado en la carrera global.

En palabras del consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, la prioridad es clara: la industria vasca “no puede esperar a que pase la tormenta” y debe “dar el salto para subir de nivel” mediante iniciativas que supongan un cambio estructural y no solo mejoras incrementales.

Desde una perspectiva industrial, Roboost se concibe como un salto disruptivo en la robótica aplicada a la fabricación avanzada, no tanto por el volumen de inversión —importante, pero manejable— como por el tipo de tecnología que se pretende consolidar y por la red de colaboración que se articula en torno al proyecto.

Robots industriales de alta precisión

Danobat toma el timón: liderazgo cooperativo y colaboración masiva

El liderazgo de Roboost recae en Danobat, cooperativa industrial de referencia con sede en Elgoibar (Gipuzkoa), que actuará como empresa tractora del consorcio. La coordinación global del programa estará en manos del clúster de Fabricación Avanzada AFM, mientras que el clúster aeronáutico y espacial Hegan aportará su experiencia en sectores de alta exigencia.

La presentación oficial tuvo lugar en la sede de Danobat en Elgoibar, en un acto en el que participaron el consejero Mikel Jauregi, el CEO de la cooperativa, Xabier Alzaga, la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, y el presidente de Mondragon Corporación, Pello Rodríguez, entre otros representantes institucionales y empresariales. La puesta de largo del proyecto se convirtió así en una declaración de intenciones sobre la voluntad del territorio de seguir siendo punta de lanza en máquina-herramienta y robótica.

En términos de ecosistema, Roboost articulará una alianza de gran escala que implicará a 18 pymes industriales, a una decena de centros tecnológicos y a diversos agentes de la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación (RVCTI). Dentro de esta red, el centro tecnológico Ideko asumirá el papel de entidad tractora en el ámbito científico y tecnológico.

Entre las pequeñas y medianas empresas mencionadas se encuentran compañías como Lazpiur, Zuazo, Sariki, Funsan, MYL, Exom, Izadi, Sisteplant, MB Sistemas o Aldakin, todas ellas con actividad relevante en áreas como automatización, mecanizado, integración de sistemas o servicios avanzados para la industria. Junto a Ideko, también participan centros como Ikerlan, Lortek o Vicomtech, lo que asegura una combinación de capacidades en digitalización, materiales, visión artificial, inteligencia artificial y sistemas de producción.

Esta estructura colaborativa responde a una lógica clara: difícilmente una sola empresa puede abordar por sí misma el desarrollo completo de una nueva categoría de robots industriales de altas prestaciones. La suma de fabricantes, proveedores, centros tecnológicos y clústeres es la que debe permitir acelerar la generación de conocimiento, reducir los plazos de desarrollo y llevar al mercado soluciones competitivas a nivel internacional.

Robótica de precisión: un nuevo paradigma en máquina-herramienta

En el corazón de Roboost se encuentra la robótica de alta precisión y robustez aplicada a procesos de fabricación complejos. La idea central es combinar lo mejor de dos mundos que tradicionalmente han estado separados: la precisión, la rigidez y la estabilidad de la máquina-herramienta convencional, y la flexibilidad y versatilidad de los robots industriales.

Esta hibridación persigue superar las limitaciones clásicas de la máquina-herramienta cuando se trata de adaptarse a series cortas, cambios frecuentes de producto o configuraciones de alta variabilidad. Al mismo tiempo, se buscan robots capaces de trabajar en tareas que hasta ahora estaban reservadas casi en exclusiva a máquinas altamente especializadas, por requerir niveles muy elevados de exactitud y fiabilidad.

Hablamos de aplicaciones críticas en mecanizado, ensamblaje, manipulación de piezas o procesos especiales en sectores como la automoción, la aeronáutica, la energía o la fabricación de componentes de alta precisión. La combinación de sensores avanzados, algoritmos de control, compensación activa de errores y modelos digitales de proceso permite que estos nuevos robots mantengan tolerancias muy exigentes incluso en entornos variables.

En este sentido, el Departamento de Industria ha destacado que la robótica que se desarrollará en Roboost introduce un “nuevo paradigma” en la fabricación avanzada. No se trata solo de automatizar tareas repetitivas, sino de habilitar sistemas que puedan tomar decisiones en tiempo real, ajustar parámetros de producción y anticipar desviaciones antes de que impacten en la calidad o la eficiencia.

Danobat y los centros tecnológicos implicados llevan años trabajando en el ámbito de la fabricación inteligente, explorando soluciones que integran inteligencia artificial, nuevos materiales, monitorización en línea y gemelos digitales. Roboost supone aprovechar esta trayectoria previa y elevarla a una escala mayor, con un enfoque muy concreto: convertir esa base de conocimiento acumulado en productos y soluciones de robótica industrial de altas prestaciones con sello vasco.

Empleo de alto valor y transformación del tejido productivo

Uno de los impactos más tangibles de Roboost será la generación de hasta 500 puestos de trabajo, de los cuales 200 serán empleos directos y otros 300, indirectos. Más allá del volumen absoluto, lo relevante es el perfil de esos puestos: se trata de empleos de alto valor añadido y con una fuerte componente tecnológica.

Las instituciones han insistido en que el proyecto no solo creará nuevos trabajos, sino que transformará empleos ya existentes hacia funciones más avanzadas, vinculadas a la programación de robots, el diseño de sistemas, el análisis de datos, la integración de líneas automatizadas o el mantenimiento inteligente. El propio consejero Jauregi subrayó que Roboost “permitirá la transformación de empleos actuales hacia perfiles cualificados y especializados y de mayor valor añadido, garantizando así su sostenibilidad a largo plazo”.

En el ecosistema vasco de la máquina-herramienta, donde la competencia global es intensa y los márgenes son cada vez más ajustados, esta transición hacia perfiles cualificados y especializados se considera imprescindible para mantener la competitividad. La apuesta por la robótica de precisión se complementa con el impulso a la formación profesional, la universidad y los programas de recualificación de trabajadores en activo.

Roboost se presenta así como una palanca para anclar el talento y el conocimiento en el territorio, evitando que la mayor parte del valor añadido asociado a la automatización avanzada se genere fuera. La vicepresidenta de Mondragon, Nerea Aranguren, ha reivindicado precisamente ese arraigo industrial, tecnológico y humano, remarcando que la intención es que la innovación y el empleo de calidad se desarrollen principalmente en Euskadi.

Para las administraciones forales y locales, este proyecto tiene también una lectura territorial: reforzar el “label” industrial de Gipuzkoa y del conjunto de Euskadi en un momento en el que muchos territorios europeos compiten por atraer inversiones en robótica, digitalización e industria 4.0. Que la cadena de valor se asiente en la comunidad autónoma se percibe como una garantía de estabilidad y de generación de oportunidades futuras.

Un proyecto tractor dentro del Plan de Industria Euskadi 2030

Roboost es el segundo gran proyecto transformador que se hace público dentro del Plan de Industria Euskadi 2030, después del programa liderado por ITP Aero en el sector aeronáutico, orientado al desarrollo del llamado “avión del futuro”. Conjunto, estos proyectos forman parte de una estrategia más amplia con la que el Gobierno Vasco aspira a movilizar hasta 15.900 millones de euros de aquí a 2030, combinando recursos públicos y privados.

El plan prevé 20 grandes proyectos tractores, repartidos a partes iguales entre liderazgo público y privado, en ámbitos estratégicos como automoción, energía, digitalización, inteligencia artificial o, como es el caso de Roboost, robótica y fabricación avanzada. La intención es que cada uno de ellos arrastre consigo una cadena de proveedores, centros de conocimiento y empresas auxiliares, generando un efecto multiplicador en la economía vasca.

En este marco, Roboost se sitúa en la intersección de varias prioridades: autonomía tecnológica europea, reindustrialización y transición digital. El propio consejero Jauregi ha vinculado el proyecto con la corriente europea que aboga por reducir dependencias externas y ganar soberanía industrial, en línea con las recomendaciones recogidas en el conocido informe Draghi sobre competitividad.

El tejido empresarial vasco de máquina-herramienta y automatización es uno de los más reconocidos internacionalmente, y la idea es que esta fortaleza histórica se convierta en el punto de partida para dar el siguiente paso: dejar de ser únicamente fabricantes de máquinas de precisión para convertirse también en referentes en robótica de altas prestaciones con sello propio.

La presentación de Roboost ha coincidido, además, con la proximidad de la Bienal de Máquina-Herramienta en el BEC de Barakaldo, uno de los grandes encuentros internacionales del sector. Este contexto sirve de escaparate para mostrar a clientes y socios de todo el mundo que Euskadi no solo mantiene su liderazgo tradicional, sino que apuesta por tecnologías que marcarán la próxima década en la industria.

Correr más rápido que nadie en plena tormenta europea

Uno de los mensajes que más se han repetido durante la presentación de Roboost es la necesidad de “correr más rápido que nadie” si se quiere mantener el liderazgo vasco en máquina-herramienta y fabricación avanzada. La metáfora no es casual: el entorno europeo vive una etapa de “nubarrones” industriales, con sectores como la siderurgia o la automoción afrontando ajustes profundos.

Ante este panorama, el Gobierno Vasco ha optado por pisar el acelerador en proyectos tecnológicos de alto impacto en lugar de replegarse a una estrategia de mera resistencia. Roboost se interpreta como una respuesta proactiva a esos desafíos, apostando por una industria más intensiva en conocimiento, capaz de ofrecer soluciones de alto valor a mercados globales.

Durante la presentación en Elgoibar, los asistentes pudieron ver en funcionamiento dos prototipos de robots de nueva generación, lo que permitió aterrizar el discurso en ejemplos concretos de lo que se pretende lograr. Aunque se trata todavía de sistemas en fase de demostración, ilustran bien la combinación de precisión mecánica, sensorización avanzada y control inteligente que define el enfoque del proyecto.

Para Danobat y Mondragon Corporación, Roboost también es una manera de reforzar su estrategia de intercooperación, demostrando que la suma de capacidades de distintos grupos cooperativos, pymes y centros tecnológicos puede dar lugar a iniciativas con masa crítica suficiente para competir a escala global.

La diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, ha valorado el proyecto como una pieza clave para el futuro industrial del territorio, recordando que no es fruto de la casualidad, sino de años de trabajo acumulado en tecnologías en las que Euskadi se ha especializado. Desde esta óptica, Roboost se presenta más como un punto de inflexión que como un punto de partida.

Con todos estos elementos sobre la mesa —inversión cercana a los 50 millones, foco en I+D, alianza amplia de empresas y centros tecnológicos, creación de 500 empleos y desarrollo de una nueva generación de robots industriales de alta precisión—, Roboost se consolida como uno de los grandes movimientos estratégicos de la industria vasca para la próxima década, una apuesta que busca mantener el liderazgo en máquina-herramienta mientras se abre un nuevo espacio competitivo en la robótica avanzada con vocación global y raíces firmemente ancladas en Euskadi.

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