- Rovi cae un 16,02% en Bolsa tras presentar resultados del primer trimestre con un beneficio neto un 48% inferior al de 2025.
- La farmacéutica revisa a la baja su crecimiento de ingresos operativos para 2026, que ahora sitúa entre el 0% y el 10%.
- Debilidad en la división de heparinas y menor visibilidad del negocio CDMO presionan las previsiones y los márgenes.
- Okedi, el negocio de fabricación a terceros y la nueva planta de inyectables en Phoenix se mantienen como los pilares del crecimiento futuro.
La farmacéutica española Laboratorios Rovi ha sufrido un duro castigo en Bolsa tras publicar sus cuentas del primer trimestre de 2026 y ajustar a la baja sus expectativas de crecimiento para este año. El mercado ha reaccionado con fuerza a unas cifras que, aunque en línea en algunos epígrafes, han sembrado dudas sobre el ritmo futuro del negocio.
En una sesión marcada por la volatilidad, las acciones llegaron a caer más de un 13% en la apertura y terminaron el día con un desplome del 16,02%, situando el precio de los títulos en torno a los 67,10 euros, niveles que no se veían desde comienzos de enero. El valor se colocó así entre los peores del Ibex 35 en la jornada.
Un primer trimestre con beneficio a la baja y presión en resultados
Rovi comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) un beneficio neto de 9,4 millones de euros entre enero y marzo de 2026. Esta cifra implica un recorte del 48% respecto al mismo periodo de 2025, cuando ganó 18,1 millones de euros.
En la parte alta de la cuenta de resultados, los ingresos totales alcanzaron los 154,7 millones de euros, prácticamente calcados a los del primer trimestre del año anterior. Sin embargo, los ingresos operativos se situaron en 152,5 millones, lo que supone un descenso cercano al 1,5%-2% interanual, en un contexto en el que la compañía ya venía de una base alta tras los ejercicios anteriores.
El principal foco de presión ha sido la división de heparinas, cuyas ventas retrocedieron un 12%, hasta 61,4 millones de euros. Dentro de esta línea de negocio, el comportamiento ha sido desigual: mientras el biosimilar de enoxaparina avanzó un 2%, hasta 41,2 millones, la bemiparina sufrió un fuerte desplome del 35%, quedándose en 17,7 millones, muy afectada por el ajuste de inventarios y la menor demanda internacional.
A pesar de ese frenazo en la facturación de heparinas, el beneficio bruto mejoró un 5%, hasta 95 millones de euros, y el margen bruto aumentó 3,8 puntos porcentuales, situándose en el 62,3% al cierre de marzo. Esta mejora del margen refleja varios factores: el reconocimiento de ingresos ligados a una subvención del CDTI para el proyecto LAISOLID, la mayor contribución de Okedi, la caída del coste de la materia prima de las heparinas de bajo peso molecular y el tirón del negocio de fabricación a terceros.
Si se mira al resultado operativo, la foto es menos favorable. El resultado bruto de explotación (Ebitda) se situó en 20,3 millones de euros, un 33% por debajo del nivel registrado un año antes. El resultado neto de explotación (Ebit) cayó aún más, un 47%, hasta 12,1 millones. Según apuntan los analistas de Jefferies, el Ebitda quedó aproximadamente un 9% por debajo de lo esperado por el consenso, algo que ha pesado en el ánimo del mercado.
El negocio CDMO y la fabricación a terceros, uno de los pocos apoyos
En contraste con la debilidad de las heparinas, el negocio de fabricación para terceros (CDMO) ha mantenido el tipo y sigue siendo una de las grandes apuestas de la compañía para los próximos años. En el primer trimestre, esta área mejoró sus ingresos un 5%, hasta 37,4 millones de euros.
Este crecimiento contribuyó a amortiguar parcialmente la caída de otras divisiones y aportó un impacto positivo a los márgenes. Casas de análisis como Jefferies y Renta 4 insisten en que el CDMO es “el futuro” de Rovi y la palanca clave para retomar un crecimiento más sólido a medio plazo.
No obstante, los inversores se han encontrado con un jarro de agua fría en forma de menor visibilidad en el gran contrato de fabricación de jeringas precargadas firmado con una farmacéutica global. La compañía reconoce ahora menores previsiones de ingresos asociadas a este acuerdo, tanto por retrasos regulatorios en el inicio de la producción rutinaria como por una mayor incertidumbre sobre la demanda final.
Esta falta de visibilidad ya había llevado a Jefferies a rebajar recientemente su recomendación sobre el valor a “mantener”. La firma destaca además que los costes estructurales se están situando por encima de lo previsto, en parte por un aumento del 18% en los gastos de ventas, generales y administrativos (SG&A), impulsados sobre todo por mayores costes laborales vinculados al convenio colectivo de la industria química.
En cualquier caso, la farmacéutica continúa reforzando sus capacidades productivas. El pasado 1 de abril se cerró la compra de una planta de medicamentos inyectables en Phoenix (Arizona) a Bristol Myers Squibb, un movimiento estratégico que, según la compañía, la consolida como un actor global en inyectables de alto valor añadido y refuerza su división de fabricación a terceros con presencia directa en Estados Unidos.
Rebaja del crecimiento previsto para 2026: el verdadero detonante del desplome
Más allá de las cifras del trimestre, el punto que ha encendido todas las alarmas en el parqué ha sido la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento para el conjunto de 2026. Rovi ha actualizado su guía y ahora espera que los ingresos operativos aumenten entre un 0% y un 10% respecto a 2025, un rango que la propia compañía describe como un escenario más moderado que el comunicado anteriormente.
En términos prácticos, esto supone pasar de un objetivo de expansión a ritmos de “dígito simple alto/bajo doble dígito” a otro mucho más prudente, de “dígito simple bajo/medio”. Los analistas de Renta 4 subrayan que esta rebaja del guidance es el elemento central que ha desencadenado la fuerte corrección en Bolsa.
La farmacéutica justifica este giro en la aparición de nuevas presiones competitivas en precios en el negocio de heparinas, en un contexto de mayores incertidumbres regulatorias y geopolíticas, así como de una volatilidad creciente en la cadena de suministro y en los costes. A ello se suma que la división de heparinas ya tuvo un desempeño mejor de lo esperado en 2025 debido al aumento de pedidos de socios internacionales, lo que deja ahora un listón más difícil de superar.
La compañía anticipa que en 2026 se normalizará la demanda de estos socios por el alto nivel de inventarios acumulados, algo que se ha empezado a notar ya en la fuerte caída de las ventas internacionales de bemiparina, que han retrocedido aproximadamente un 73% en el trimestre.
En paralelo, Rovi reconoce que el entorno actual complica hacer previsiones con precisión. El propio comunicado enviado a la CNMV incide en que las estimaciones están sujetas a numerosos factores cuya evolución resulta difícil de anticipar, de ahí el enfoque “prudente” adoptado en las nuevas guías.
Okedi y otros productos que tiran del catálogo
Dentro del portafolio de especialidades, uno de los nombres propios del trimestre ha sido Okedi (Risperidona ISM). El antipsicótico inyectable de acción prolongada, relevante para el seguimiento de la medicación, ha mantenido una dinámica claramente positiva, con unas ventas de 17,2 millones de euros, lo que representa un incremento del 37% frente al mismo periodo del año anterior y un 10% más que en el cuarto trimestre de 2025, que ya había sido especialmente fuerte.
Para las casas de análisis, Okedi sigue siendo uno de los grandes argumentos de crecimiento de Rovi, respaldado tanto por su diferenciación clínica como por su expansión en Europa. Renta 4 destaca que el fármaco continúa mostrando “un desempeño positivo” y ayuda a compensar parte de la debilidad observada en otras líneas.
Además de Okedi, otros productos como Neparvis han registrado un avance en ventas, con un crecimiento cercano al 4% hasta situarse en torno a los 14,2 millones de euros. La combinación de estas referencias, junto con el tirón del negocio CDMO, está siendo clave para sostener la facturación en un año en el que la división de heparinas atraviesa un momento delicado.
En el ámbito de la innovación, Rovi sigue desarrollando su tecnología ISM y nuevos productos en cartera, entre los que figuran proyectos como Letrozol SIE y Risperidona QUAR. La compañía insiste en que las decisiones estratégicas adoptadas en los últimos ejercicios —incluida la expansión industrial y la apuesta por productos de alto valor añadido— deberían sentar las bases para recuperar una senda de crecimiento más robusta una vez superado este punto de inflexión.
En el capítulo de retribución al accionista, el grupo tiene previsto proponer a la Junta General un dividendo de 0,9594 euros por acción con cargo a los resultados de 2025 y reservas de libre disposición, lo que supone mantener una política de retorno al accionista a pesar de la volatilidad reciente en el parqué.
Reacción del mercado y visión de los analistas
La contundente caída en Bolsa ha alimentado el debate entre los inversores sobre si el castigo es excesivo o refleja un deterioro más estructural del negocio. Por ahora, las principales firmas de análisis coinciden en que el núcleo del problema es la pérdida de visibilidad en el negocio CDMO y la presión creciente en las heparinas, más que una ruptura total de la tesis de inversión.
Jefferies pone el acento en la rebaja del guidance y en la menor claridad sobre el gran contrato de jeringas precargadas. Aun así, mantiene su recomendación de “mantener” y fija un precio objetivo de 83,5 euros por acción, claramente por encima de los niveles actuales tras la corrección.
Renta 4, por su parte, se muestra algo más constructiva y reitera su consejo de “sobreponderar” el valor, con un precio objetivo de 95 euros. La firma considera que, pese al ruido a corto plazo, el potencial del negocio CDMO y el buen comportamiento de Okedi siguen justificando una visión positiva a medio plazo.
Los analistas también señalan que la mejora del margen bruto y el crecimiento del beneficio bruto ofrecen cierto colchón, aunque la fuerte caída del Ebitda y del Ebit, junto con el aumento de los costes fijos, obliga a la compañía a demostrar capacidad de ejecución en los próximos trimestres.
Con todo, el mensaje que traslada el mercado es claro: Rovi tendrá que aportar más visibilidad, consolidar su expansión industrial y reactivar el crecimiento una vez absorbido el impacto del ajuste en heparinas y de los retrasos regulatorios en la fabricación para terceros. La compañía encara 2026 como un año clave, un verdadero punto de inflexión en el que deberá demostrar que el tropiezo bursátil responde más a un bache coyuntural que a un cambio de tendencia en su historia de crecimiento.



