- El Instituto de Tecnologías Biomédicas de Tenerife incorporará seis nuevas plantas y al menos 4.000 m² adicionales.
- La ampliación prevé 26 laboratorios, salas de cultivo, espacios técnicos y áreas comunes para nuevos grupos de investigación.
- El Cabildo de Tenerife financiará más de 10,5 millones de euros, en colaboración con la ULL y Bioavance.
- El proyecto refuerza el polo científico del entorno del Hospital Universitario de Canarias y las líneas punteras de investigación biomédica.
Tenerife da un paso importante en su consolidación como referente científico con la segunda fase del Instituto de Tecnologías Biomédicas (ITB), una actuación que añadirá seis plantas al edificio actual y multiplicará la superficie disponible para la investigación en salud. El proyecto se integra en el Centro de Investigaciones Biomédicas de Canarias (CIBICAN) y está pensado para acompañar el fuerte crecimiento de la actividad científica en la isla.
Con esta ampliación, el ecosistema biomédico que se ha ido configurando en torno al Hospital Universitario de Canarias refuerza su peso estratégico. La actuación no solo persigue ganar metros cuadrados, sino también dotar al ITB de nuevos laboratorios, espacios técnicos y zonas de trabajo especializadas que permitan acoger más grupos de investigación y mejorar las condiciones de quienes ya desarrollan su labor en el centro.
Un convenio a tres bandas para impulsar la segunda fase del ITB
La expansión del Instituto de Tecnologías Biomédicas se articula a través de un convenio de cooperación entre el Cabildo de Tenerife, la Universidad de La Laguna (ULL) y la Fundación Canaria para el Avance de la Biomedicina y la Biotecnología (Bioavance). Este acuerdo fija el marco de colaboración institucional necesario para poner en marcha la nueva fase del edificio y coordinar sus distintas etapas.
El proyecto contempla la construcción de seis plantas adicionales sobre el inmueble ya existente del ITB, integrado en el CIBICAN. Esta ampliación vertical permitirá aprovechar al máximo la parcela disponible y concentrar en un único complejo la mayor parte de la actividad investigadora vinculada a la biomedicina en la zona.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha subrayado que se trata de una apuesta decidida por la innovación y el talento local. Según ha explicado, destinar recursos a la investigación biomédica significa abrir oportunidades profesionales para los jóvenes investigadores, generar empleo cualificado y apuntalar una economía insular basada cada vez más en el conocimiento que en actividades tradicionales.
Desde la Universidad de La Laguna se insiste igualmente en el efecto tractor del proyecto sobre el Campus de la Salud, donde confluyen la Facultad de Medicina, infraestructuras hospitalarias y centros de investigación especializados. La ampliación del ITB se considera una pieza clave para seguir reforzando ese entorno académico y científico, ya muy conectado con redes internacionales de investigación.
Seis plantas nuevas y un mínimo de 4.000 m² para ciencia
La nueva fase del edificio supondrá al menos 4.000 metros cuadrados adicionales de superficie construida, que se levantarán sobre la estructura de la primera fase. Esta ampliación se destinará de forma prioritaria a usos científicos: laboratorios, salas de cultivo, áreas técnicas, espacios de trabajo para investigadores y servicios comunes distribuidos a lo largo de las seis plantas previstas.
El programa funcional del edificio incluye la creación de 26 nuevos laboratorios de distintos tamaños, concebidos para albergar tanto grupos consolidados como equipos emergentes. A ellos se sumarán salas de cultivo celular, zonas de instrumentación avanzada, espacios técnicos de apoyo y salas de reuniones, además de áreas reservadas para futuros proyectos que puedan incorporarse al instituto en los próximos años.
Se ha prestado especial atención a que la infraestructura contribuya a reforzar la investigación traslacional, es decir, aquella que conecta el laboratorio con la práctica clínica. La proximidad física al Hospital Universitario de Canarias y a otros recursos sanitarios y docentes facilitará el intercambio continuo entre el personal investigador, los profesionales de la salud y las empresas del entorno.
En paralelo, el diseño del inmueble incorpora criterios de accesibilidad, sostenibilidad y funcionalidad. Se prevén elementos que favorezcan la conciliación y la igualdad, como salas de lactancia, recorrido interior bien señalizado y seguro, y espacios de trabajo pensados para equipos multidisciplinares, que son ya la norma en la investigación biomédica actual.
La ampliación también permitirá reorganizar mejor los flujos de trabajo y los servicios comunes, generando zonas compartidas para equipamiento científico, espacios de interacción informal entre grupos de distintas áreas y estancias técnicas que optimicen el uso de recursos costosos, como plataformas de análisis ómico o laboratorios de alto contenido tecnológico.
Inversión pública superior a 10,5 millones de euros
El impulso económico del proyecto corre a cargo del Cabildo de Tenerife, que asumirá la financiación necesaria para la construcción y puesta en marcha de esta segunda fase del ITB. De acuerdo con las estimaciones iniciales, la inversión prevista supera los 10,5 millones de euros, una cantidad destinada tanto a la obra como a la adecuación funcional de los nuevos espacios.
Dentro de ese esquema de financiación, ya se ha sacado a concurso la redacción del proyecto técnico y arquitectónico, con un presupuesto base que ronda los 406.000 euros, cubierto íntegramente por la corporación insular. Esta licitación es el primer paso formal para definir con detalle la configuración del edificio, sus instalaciones científicas y la secuencia de las obras.
Las funciones se reparten entre las distintas entidades implicadas: Bioavance se encargará de gestionar la elaboración del proyecto arquitectónico, mientras que la Universidad de La Laguna asumirá la licitación de las obras, su ejecución y la posterior puesta en funcionamiento del inmueble. Este esquema permite aprovechar la experiencia de cada institución y agilizar los trámites administrativos.
Desde la perspectiva del Cabildo, este esfuerzo presupuestario se justifica por el impacto a medio y largo plazo en el tejido socioeconómico de la isla. Se espera que la ampliación del ITB contribuya a atraer y retener talento científico, a consolidar grupos de investigación competitivos a nivel europeo y a favorecer la captación de fondos externos, tanto públicos como privados.
Además, la presencia de unas infraestructuras de este nivel suele ir acompañada de la aparición de nuevas iniciativas empresariales en biotecnología y salud, así como del aumento de colaboraciones con compañías del sector farmacéutico y tecnológico, lo que refuerza el papel de Tenerife dentro del mapa europeo de la investigación biomédica.
Un polo biomédico en torno al Hospital Universitario de Canarias
La ampliación encaja en la estrategia insular de reforzar el polo científico y sanitario en el entorno del Hospital Universitario de Canarias. En esta zona ya conviven infraestructuras de investigación, centros docentes universitarios y servicios asistenciales, configurando un núcleo en el que la colaboración entre ciencia y clínica es especialmente fluida.
Este ecosistema hace posible que los resultados generados en los laboratorios del ITB se trasladen con mayor rapidez a aplicaciones clínicas o desarrollos biotecnológicos, reduciendo el tiempo entre el descubrimiento científico y su impacto real en la salud de la población. Al mismo tiempo, las necesidades y problemas observados en la práctica hospitalaria alimentan nuevas preguntas de investigación.
La ampliación del instituto también contribuirá a reforzar los vínculos con otras unidades de la ULL y con los hospitales universitarios y centros de investigación del Archipiélago, generando proyectos conjuntos que aborden patologías frecuentes en la población canaria y desafíos emergentes en salud pública.
La presidenta insular y el rector de la universidad han coincidido en destacar que este entorno integrado ayudará a que los estudiantes de Medicina, Biomedicina y otras titulaciones relacionadas con la salud puedan formarse en un contexto muy cercano a la investigación de alto nivel, lo que facilita vocaciones científicas y la incorporación temprana a grupos consolidados.
En paralelo, se busca potenciar la transferencia de conocimiento hacia empresas biotecnológicas y del sector sanitario, un ámbito en el que Bioavance desempeña un papel destacado como puente entre la investigación académica y el tejido productivo, facilitando acuerdos de colaboración, licencias y proyectos de innovación aplicada.
Líneas científicas que se beneficiarán de la ampliación
El Instituto Universitario de Tecnologías Biomédicas de la Universidad de La Laguna concentra su actividad en áreas de investigación consideradas prioritarias para la salud, tanto a nivel regional como internacional. La nueva infraestructura permitirá dar más recorrido a esas líneas y abrir espacio a equipos emergentes.
Una de las ramas más consolidadas es el estudio de exposición a agentes tóxicos y la alteración genética en enfermedades genéticas y raras, donde se trabaja en identificar las mutaciones y mecanismos moleculares responsables de patologías poco frecuentes. Estas investigaciones incluyen el desarrollo de modelos experimentales, biomarcadores para diagnóstico precoz y la búsqueda de nuevas dianas terapéuticas que puedan traducirse en tratamientos más eficaces.
Otra línea central aborda las enfermedades crónicas ligadas al envejecimiento, con especial atención a patologías cardiovasculares, metabólicas como la diabetes y la obesidad, y procesos degenerativos. En este ámbito se analizan los mecanismos celulares del envejecimiento, el deterioro de tejidos y los factores de riesgo que explican su aparición y progresión, con el objetivo de diseñar estrategias de prevención y abordaje más ajustadas.
El instituto también dedica una parte significativa de su esfuerzo a la neurobiología y las enfermedades del sistema nervioso. Aquí se estudian procesos de neurodegeneración y neuroinflamación, trastornos como el Alzheimer y otras demencias, así como el dolor crónico y distintos cuadros neurológicos complejos. El aumento de espacio facilitará el despliegue de técnicas avanzadas de imagen y análisis funcional del cerebro.
En paralelo, el ITB mantiene una línea activa en desarrollo de fármacos y terapias biomédicas, orientada a identificar nuevas dianas terapéuticas y a ensayar compuestos farmacológicos experimentales. Este trabajo enlaza directamente con la química medicinal, la biotecnología aplicada y el diseño de tratamientos innovadores, lo que abre la puerta a colaboraciones con la industria farmacéutica y biotecnológica.
La bioingeniería y la biotecnología biomédica constituyen otro de los pilares del instituto, con el uso de tecnologías ómicas —como genómica, proteómica y metabolómica— para generar biomarcadores y sistemas de diagnóstico avanzados. Estas herramientas son clave para la medicina personalizada, que adapta los tratamientos a las características específicas de cada paciente.
Por último, el centro presta atención a la innovación y tecnología en servicios de salud, una línea que examina la organización de los sistemas sanitarios, la introducción de nuevas tecnologías en hospitales y centros de atención, y los modelos de gestión que permiten mejorar la eficiencia y la calidad asistencial. La transferencia de resultados hacia administraciones públicas y empresas del sector es aquí un componente esencial.
En conjunto, la ampliación de seis plantas en el Instituto de Tecnologías Biomédicas se presenta como una operación de calado para Tenerife: genera más espacio, refuerza un polo biomédico ya consolidado, impulsa líneas de investigación punteras y sienta las bases para atraer talento y financiación externa, con el objetivo de que la ciencia que se hace en la isla tenga cada vez mayor impacto en la salud de la ciudadanía y en el desarrollo económico del territorio.



