- Nuevo laboratorio de Tecnalia diseña y fabrica sensores cuánticos con diamante sintético
- Cuatro áreas cubren el proceso completo: material, preparación, caracterización y prototipos
- Aplicaciones en magnetometría, salud, industria, química y sector primario
- Inversión superior a 5 M€ y apoyo de Azpitek, Biqain y redes europeas "pilot lines"
Con la inauguración de Quantum Lab, Tecnalia da un paso decisivo en la fabricación de sensores cuánticos de alta precisión capaces de medir magnitudes físicas con sensibilidad por encima de la instrumentación convencional. La infraestructura nace como referencia europea al integrar, bajo un mismo techo, el diseño y la producción de dispositivos basados en diamantes sintéticos.
El centro está ubicado en el Parque Tecnológico de Euskadi (Bizkaia) y ha movilizado una inversión superior a 5 millones de euros, con respaldo institucional y empresarial. La iniciativa se alinea con la estrategia foral Biqain y con programas como Azpitek, e impulsa proyectos tractores en el territorio, incluyendo una cartera de 14 iniciativas que exploran usos reales en sectores clave.
Quantum Lab de Tecnalia: capacidad y objetivos
La nueva infraestructura está pensada para cubrir todo el ciclo de desarrollo de sensores cuánticos, desde la creación del material base hasta la preparación de prototipos listos para pruebas funcionales. Tecnalia pone el foco en aplicaciones de magnetometría, uno de los campos más cercanos a la transferencia al mercado gracias a su utilidad en inspección industrial y metrología avanzada.
Los sensores cuánticos permiten registrar campos magnéticos y eléctricos, así como temperatura y presión, con resoluciones difíciles de alcanzar mediante técnicas clásicas. Este salto abre la puerta a nuevos métodos de diagnóstico y control de procesos, con especial interés en salud e industria manufacturera, donde la precisión ofrece ventajas competitivas reales.
El laboratorio se integra en una línea europea de «pilot lines» que reúne a 30 organizaciones de 13 países, con el objetivo de acelerar la fabricación de prototipos, validar procesos avanzados y reducir el riesgo de adopción por parte de la industria. La apuesta contribuye a la soberanía tecnológica europea en microchips cuánticos basados en diamante.
Durante la puesta en marcha participaron representantes institucionales vascos junto a la dirección de Tecnalia, subrayando el impacto del centro en capacidades productivas locales y la oportunidad de convertir ciencia de excelencia en soluciones industriales tangibles en Euskadi.
Proceso completo: del diamante sintético al prototipo
Quantum Lab está organizado en cuatro áreas especializadas que permiten controlar la calidad de cada etapa y adaptar el proceso a la aplicación final:
- Laboratorio de materiales: creación de diamantes sintéticos que actúan como sustrato para los chips de detección cuántica.
- Preparación del diamante: implantación de nitrógeno para generar densidades y configuraciones adecuadas a cada uso.
- Caracterización: verificación metrológica de los procesos previos y del rendimiento cuántico del material.
- Desarrollo de aplicaciones: preparación de prototipos y dispositivos para pruebas funcionales y de campo.
La elección del diamante sintético responde a su combinación de robustez, escalabilidad y sensibilidad. Al controlar la creación de defectos (como centros con nitrógeno) y su densidad, se ajusta la respuesta del sensor a escenarios tan distintos como la inspección de componentes metálicos o la monitorización de señales biomagnéticas.
Con este flujo integral se minimizan variabilidades de proceso, se acortan tiempos de validación y se facilita el salto de la prueba de concepto a prototipo, un punto crítico para que las empresas puedan ensayar casos de uso reales con menos riesgo.
Usos previstos y proyección industrial
En la industria, la magnetometría cuántica se emplea para detectar defectos en productos metálicos, evaluar propiedades de materiales magnéticos y optimizar procesos de fabricación, aspectos especialmente relevantes con la electrificación y la transición energética en marcha.
En química y ciencia de materiales, estos sensores ayudan a estudiar estructuras moleculares y composiciones con detalle, aportando información clave para el diseño de compuestos y nuevos materiales funcionales. Su sensibilidad permite explorar fenómenos sutiles imposibles de captar con técnicas menos sensibles.
El ámbito sanitario concentra un gran potencial: desde mejoras en imagen por resonancia magnética y diagnóstico precoz, hasta la monitorización no invasiva de señales fisiológicas. Líneas de trabajo como la detección temprana de biomarcadores o la caracterización de tejidos se benefician de la alta resolución de estas técnicas.
En el sector primario, los sensores cuánticos facilitan la exploración minera, la agricultura de precisión y el control de calidad alimentaria, ofreciendo medidas más fiables en entornos complejos. La propia capacidad de miniaturización abre vías para integrar la tecnología en equipos portátiles y sistemas autónomos.
Además del trabajo de Tecnalia, distintos grupos industriales europeos avanzan en familias de magnetómetros, acelerómetros y unidades inerciales cuánticas, lo que refuerza un ecosistema en crecimiento en el que confluyen investigación, cadena de suministro y primeras pruebas de campo con usuarios finales.
Con apoyos público-privados y su conexión a iniciativas europeas, Quantum Lab aspira a traducir la investigación en oportunidades de mercado a corto y medio plazo: desde la validación de prototipos y la transferencia tecnológica, hasta la creación de capacidades locales en dispositivos cuánticos basados en diamante.
La combinación de fabricación propia de material, control metrológico y desarrollo aplicado coloca a Euskadi en una posición ventajosa para acelerar casos de uso en empresas de energía, automoción, logística y biosalud, alineando ciencia y producción con impacto directo en la competitividad.
La puesta en marcha de este laboratorio consolida una apuesta tecnológica con vocación industrial, apoyada por inversiones, alianzas y una hoja de ruta que prioriza la sensórica cuántica como la disciplina más próxima a su despliegue real en el mercado.




