Terapia génica saca del aislamiento a 59 «niños burbuja» con ADA-SCID

Última actualización: octubre 17, 2025
  • 59 de 62 niños con ADA-SCID recuperaron un sistema inmunitario funcional tras una única terapia génica.
  • Seguimiento prolongado (mediana 7,5 años; 474 años-paciente) y sin eventos graves relacionados con el tratamiento.
  • Vector lentiviral y células criopreservadas facilitan seguridad y logística, acercando la terapia a más hospitales.
  • Retos de coste y fabricación; se avanza hacia aprobación regulatoria y producción comercial.

Terapia génica para ADA-SCID

Una terapia génica de una sola administración ha cambiado el curso de una enfermedad rara y letal: la inmunodeficiencia combinada grave por déficit de adenosina desaminasa (ADA-SCID). Los nuevos datos muestran que 59 de 62 menores tratados recuperaron defensas y dejaron atrás el aislamiento.

Los resultados, publicados en The New England Journal of Medicine, describen un restablecimiento sostenido del sistema inmune durante años y un perfil de seguridad favorable. Este avance ofrece una alternativa a opciones costosas, complejas o arriesgadas como los trasplantes de médula ósea o la sustitución enzimática crónica.

Qué es la ADA-SCID y por qué deja a los bebés sin defensas

La ADA-SCID es una enfermedad genética poco frecuente (tres a cinco casos por millón de recién nacidos) causada por mutaciones que impiden producir la enzima ADA. Sin esa actividad, los glóbulos blancos no se activan y el organismo queda expuesto a infecciones graves por virus, bacterias y hongos.

En ausencia de tratamiento, la mayoría de los niños no supera los dos años. Durante ese tiempo, muchas familias convierten sus casas en entornos controlados, con filtros HEPA, esterilización y exclusión de posibles fuentes de gérmenes.

Cómo funciona la nueva terapia génica

El procedimiento utiliza las propias células madre sanguíneas del paciente. En el laboratorio se introduce, mediante un vector lentiviral, una copia funcional del gen ADA en esas células para corregir el defecto.

Después, se infunden de nuevo y comienzan a producir células inmunes operativas, reconstruyendo las defensas. Lo habitual es que la función inmune alcance niveles normales entre seis y doce meses tras el tratamiento.

Un elemento clave es la posibilidad de criopreservar las células modificadas. Esto permite recoger las células en un hospital cercano, procesarlas en una instalación especializada y enviarlas de vuelta, reduciendo desplazamientos y facilitando el acceso.

Los datos: eficacia sostenida y seguridad

Entre 2012 y 2019, se trataron 62 niños con esta estrategia en centros de Estados Unidos y Reino Unido. En 59 casos se logró una reconstitución inmune completa y estable, sin complicaciones graves atribuibles al vector o a la modificación genética.

El seguimiento acumulado alcanza 474 años-paciente, con una mediana de 7,5 años y varios menores con más de una década sin recaídas. Los efectos adversos registrados fueron, en su mayoría, leves o moderados y asociados a prácticas clínicas habituales.

En los tres pacientes sin respuesta, se pudo volver a las terapias estándar: dos recibieron trasplante de médula ósea y otro continuó con inyecciones de enzima ADA mientras se preparaba para el trasplante. El equipo investigador insiste en que, aunque los resultados son muy sólidos, es pronto para hablar de curación de por vida.

De la burbuja a la vida cotidiana: la historia de Eliana

El caso de Eliana, diagnosticada en sus primeros meses, refleja el impacto clínico y social del tratamiento. Su familia tuvo que eliminar mascotas, instalar filtros y extremar higiene y esterilización en casa para minimizar riesgos.

A los diez meses recibió en la UCLA sus células madre corregidas. Sus padres describen la infusión como un nuevo comienzo: a partir de ahí, el sistema inmune empezó a recuperarse y la niña pudo salir del aislamiento y retomar una vida escolar y deportiva normal.

Hoy, Eliana va al colegio, juega al baloncesto y participa en actividades como cualquier niña de su edad. Sus progenitores recuerdan el esfuerzo previo —duchas al llegar a casa, ropa limpia, controles estrictos— y valoran que la terapia les devolvió la normalidad que parecía imposible.

Qué aporta frente a los tratamientos existentes

Hasta ahora, las alternativas eran las inyecciones semanales de la enzima ADA, que pierden eficacia con el tiempo y suponen un coste elevado, o el trasplante de médula, que exige un donante compatible y conlleva riesgos relevantes.

En Europa se autorizó en 2016 Strimvelis, una terapia génica que requiere administración en Milán con células frescas y, por logística, obliga a viajar, y que forma parte del debate europeo sobre biotecnología. Aunque la mayoría de los resultados fueron positivos, se notificó un caso de leucemia relacionado con el vector empleado.

La terapia que lidera el equipo de la UCLA utiliza vectores lentivirales, que hasta la fecha no han mostrado señales de inserciones peligrosas en el ADN, y aprovecha la criopreservación para simplificar la organización del tratamiento.

Costes, fabricación y próximos pasos

La producción exige instalaciones con ambientes controlados, personal muy especializado y controles exhaustivos, lo que eleva costes. Se estima que en Europa este tipo de procedimientos puede rondar los cuatro millones de euros por paciente, una barrera para su adopción general.

Varias compañías han frenado inversiones por la incertidumbre en el reembolso. Orchard Therapeutics, que licenció la terapia en 2016, detuvo su desarrollo cinco años después por dificultades financieras.

Para mantener el proyecto, miembros del laboratorio fundaron Rarity PBC, que ha recibido financiación pública (13 millones de euros, procedentes de una agencia californiana) para avanzar en la fabricación y en los trámites regulatorios.

El consorcio trabaja ya en los pasos necesarios para solicitar aprobación a la FDA y colabora con fabricantes para escalar la producción. Si se confirma su viabilidad industrial y se alcanzan acuerdos de precio, la terapia podría extenderse a más hospitales sin necesidad de entornos centralizados.

Este trabajo consolida a la terapia génica basada en células madre hematopoyéticas como una opción sólida para la ADA-SCID: eficacia mantenida en el tiempo, seguridad aceptable y una logística más flexible, aunque con el reto crucial de hacerla accesible a los sistemas sanitarios y a las familias que la necesitan.

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