Un compuesto natural de la cebolla muestra potencial frente al cáncer colorrectal

Última actualización: mayo 16, 2026
  • Investigadores de la Universidad de Granada estudian el efecto del PTSO, un compuesto natural de la cebolla, en cáncer colorrectal.
  • En modelos preclínicos, el PTSO reduce el número y tamaño de tumores y ejerce una acción antiinflamatoria e inmunomoduladora.
  • La formulación encapsulada mejora la estabilidad y biodisponibilidad intestinal del compuesto, potenciando su acción en el colon.
  • El tratamiento también favorece el equilibrio de la microbiota y la integridad de la barrera intestinal, sin haberse probado aún en pacientes.

Compuesto natural de la cebolla y cáncer colorrectal

Un compuesto de origen natural presente en la cebolla común ha demostrado capacidad para reducir de forma notable el número y el tamaño de tumores asociados al cáncer colorrectal en modelos experimentales. El hallazgo procede de una línea de investigación desarrollada en España y apunta a nuevas vías terapéuticas basadas en moléculas derivadas de alimentos habituales en la dieta.

El trabajo se centra en el propil propanotiosulfonato (PTSO), un compuesto organosulfurado derivado de Allium cepa que ya se había relacionado con efectos antiinflamatorios y prebióticos. En esta ocasión, los investigadores han profundizado en su posible papel frente al cáncer colorrectal asociado a inflamación intestinal, un tipo de tumor en el que la inflamación crónica y el desequilibrio de la microbiota complican el tratamiento y el pronóstico.

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Un estudio liderado desde Granada con colaboración internacional

Investigación preclínica sobre compuesto de cebolla

La investigación ha sido desarrollada por el Departamento de Farmacología de la Universidad de Granada, en estrecha colaboración con el grupo de Inmunomodulación Intestinal de ibs.GRANADA y con centros internacionales como el Deutsches Zentrum Immuntherapie de Alemania. Los resultados se han publicado en la revista científica Phytotherapy Research, especializada en compuestos de origen vegetal con posible interés terapéutico.

Para evaluar el potencial del PTSO, el equipo ha combinado experimentos en células tumorales humanas con estudios en modelos animales de cáncer colorrectal. Esta aproximación mixta permite analizar tanto los mecanismos moleculares implicados como el efecto global del tratamiento sobre el organismo, incluyendo el sistema inmunitario y la microbiota intestinal.

Según la información difundida por la Universidad de Granada, la administración de PTSO en estos modelos experimentales logra disminuir de manera significativa el número y el volumen de los tumores. No se han descrito efectos adversos aparentes en las condiciones de estudio, aunque los autores insisten en que se trata de una fase preclínica y que todavía no se ha probado en personas.

El cáncer colorrectal asociado a enfermedades inflamatorias intestinales sigue siendo uno de los retos clínicos más complejos. La inflamación mantenida, junto con alteraciones en la composición de las bacterias intestinales, tiende a favorecer la progresión tumoral. Aunque existen tratamientos efectivos, una parte de los pacientes presenta respuestas limitadas o efectos secundarios relevantes, lo que impulsa la búsqueda de estrategias complementarias.

El papel clave de la formulación encapsulada del PTSO

Uno de los aspectos más destacados del trabajo es la comparación entre la forma convencional del compuesto y su versión encapsulada. Los ensayos muestran que la formulación encapsulada del PTSO ofrece una eficacia superior frente a los tumores colorrectales respecto a la forma no encapsulada, lo que los autores relacionan con una mejora en su estabilidad y biodisponibilidad intestinal.

Encapsular el PTSO contribuye a proteger la molécula durante su paso por el tracto digestivo y a favorecer que su liberación sea más eficiente en el colon, región en la que se originan y desarrollan este tipo de tumores. Esta estrategia de formulación permitiría aprovechar mejor su acción local, algo especialmente relevante cuando el objetivo es modular tanto la proliferación tumoral como el entorno inflamatorio e inmunológico del intestino.

Los investigadores subrayan que, pese a los resultados prometedores, el trabajo se encuentra en una fase inicial. Se trata de una investigación preclínica, basada en modelos celulares y animales, por lo que todavía es pronto para trasladar las conclusiones a la práctica clínica. Para valorar su posible utilidad terapéutica en pacientes será necesario diseñar y llevar a cabo ensayos clínicos rigurosos que permitan confirmar su seguridad y eficacia.

Este enfoque, centrado en ajustar la forma de administración del compuesto, se alinea con una tendencia creciente en oncología: optimizar la formulación de moléculas bioactivas para lograr que lleguen con mayor precisión al tejido diana y reducir la exposición innecesaria de otros órganos. En el caso del PTSO, el intestino grueso se sitúa como la principal diana de interés.

Cómo actúa el compuesto de la cebolla sobre las células tumorales

En el plano molecular, el equipo de la Universidad de Granada ha observado que el PTSO es capaz de inhibir la proliferación de las células cancerosas e inducir su muerte mediante procesos vinculados al estrés oxidativo. Estos efectos se relacionan con la modulación de varias rutas de señalización implicadas en la supervivencia y el crecimiento tumoral.

Entre las vías afectadas por el tratamiento con PTSO se encuentran STAT3, PI3K/mTOR y Wnt/β-catenina, tres rutas moleculares que suelen estar alteradas en diferentes tipos de cáncer y que participan en procesos como la división celular, la resistencia a la muerte programada y la capacidad de invasión. La interferencia del compuesto con estas señales contribuye a frenar el avance de las células malignas.

Además de su impacto directo sobre el tumor, el PTSO ejerce un efecto modulador sobre la respuesta inmunitaria. Los datos del estudio indican que el compuesto reduce la presencia de células inmunes proinflamatorias asociadas a la progresión del cáncer, al tiempo que potencia la actividad de linfocitos T implicados en la respuesta antitumoral.

Este cambio en el perfil inmunológico del intestino se traduce en un entorno menos favorable para el crecimiento del tumor. La reducción de la inflamación local, junto con el refuerzo de las defensas antitumorales, forma parte del mecanismo por el cual el PTSO contribuye a limitar el desarrollo de lesiones colorrectales en los modelos estudiados.

Impacto sobre la microbiota y la barrera intestinal

El estudio también pone el foco en los efectos del compuesto sobre la microbiota intestinal, un factor cada vez más reconocido en la aparición y evolución de múltiples patologías, incluido el cáncer colorrectal. Los investigadores han constatado que el tratamiento con PTSO ayuda a restaurar el equilibrio bacteriano alterado por la enfermedad.

Entre los cambios observados destaca el incremento de microorganismos beneficiosos como Akkermansia, un género bacteriano asociado a un mejor estado de la mucosa intestinal y a un perfil metabólico más saludable. Paralelamente, se favorece la producción de ácidos grasos de cadena corta, metabolitos generados por determinadas bacterias que se relacionan con efectos antiinflamatorios y protectores frente al desarrollo tumoral.

Otro de los hallazgos relevantes es la mejora en la integridad de la barrera intestinal. El PTSO parece contribuir a reforzar las uniones entre las células del epitelio, lo que limita el paso de sustancias potencialmente dañinas desde el intestino hacia la sangre. Esta función es clave para evitar la llamada inflamación sistémica de bajo grado, que puede alimentar procesos tumorales.

En paralelo, los investigadores han detectado una reducción de los niveles de endotoxinas en sangre, moléculas derivadas de bacterias que, cuando atraviesan la barrera intestinal en exceso, pueden activar respuestas inflamatorias generalizadas. Disminuir esa carga endotóxica ayuda a crear un entorno menos propicio para el avance del cáncer y para las complicaciones asociadas.

La combinación de efectos sobre el tumor, el sistema inmune y la microbiota sitúa al PTSO como un candidato interesante dentro de las estrategias que buscan abordar el cáncer colorrectal desde una perspectiva más amplia, teniendo en cuenta no solo la célula tumoral, sino también el ecosistema intestinal en su conjunto.

Potencial de los compuestos derivados de alimentos en oncología

Los resultados obtenidos por el equipo de Granada refuerzan el interés creciente por los compuestos bioactivos procedentes de alimentos como punto de partida para nuevas terapias oncológicas. En lugar de centrarse únicamente en moléculas de síntesis, numerosos grupos están explorando sustancias presentes en frutas, verduras y otros productos de la dieta que puedan modular procesos clave en el desarrollo del cáncer.

En el caso concreto del PTSO, su origen en la cebolla lo sitúa dentro de la familia de compuestos organosulfurados característicos del género Allium, a la que también pertenecen el ajo o el puerro. Diversas investigaciones previas ya habían relacionado este tipo de sustancias con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y prebióticas, aunque su papel específico en tumores colorrectales asociados a inflamación no se había estudiado con tanto detalle.

Los autores del trabajo señalan que la formulación encapsulada del PTSO podría representar una vía prometedora para futuras aplicaciones, al facilitar una liberación más controlada en el colon y maximizar su efecto local. No obstante, insisten en que todavía no es posible extrapolar estos datos al uso clínico y que cualquier avance en esa dirección requerirá un proceso largo de validación.

Este tipo de investigaciones abre la puerta a combinaciones de tratamientos oncológicos convencionales con compuestos derivados de alimentos, siempre bajo supervisión médica y basados en evidencia científica sólida. La idea sería complementar las terapias estándar con herramientas adicionales que ayuden a controlar la inflamación, modular la microbiota y reforzar la respuesta inmunitaria, especialmente en pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales de base.

En conjunto, los datos disponibles apuntan a que un compuesto natural presente en la cebolla, el propil propanotiosulfonato, es capaz de reducir tumores de cáncer colorrectal en modelos experimentales, mejorar el equilibrio de la microbiota y disminuir la inflamación intestinal cuando se administra, especialmente en su forma encapsulada. A falta de estudios clínicos en humanos, el trabajo liderado desde la Universidad de Granada sitúa al PTSO como un candidato a seguir de cerca en la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas frente al cáncer colorrectal en Europa y en el resto del mundo.