Un implante cerebral logra que dos personas ciegas perciban imágenes

Última actualización: noviembre 7, 2025
  • La UMH de Elche prueba una neuroprótesis visual que establece una comunicación bidireccional con la corteza visual.
  • El dispositivo mide 4 mm y alberga 100 microelectrodos; se implanta con robot y sin craneotomía amplia.
  • Una cámara en gafas convierte escenas en patrones eléctricos que el cerebro interpreta; el sistema ajusta la estimulación en tiempo real.
  • Tecnología en fase preclínica, dirigida a quienes perdieron la visión; apoyada por financiación española y europea.

Implante cerebral y visión artificial

En España, un equipo de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche ha demostrado que un implante cerebral puede permitir a dos personas ciegas percibir imágenes mediante un sistema de visión artificial de nueva generación, similares a proyectos como el ojo biónico. La investigación, publicada en Science Advances, describe una prótesis que no solo estimula, sino que también escucha la actividad neuronal para afinar la señal en tiempo real.

Aunque todavía se trata de una fase preclínica, los primeros ensayos han mostrado que los voluntarios pueden reconocer patrones, movimientos e incluso algunas letras. El enfoque es prudente: el objetivo es recuperar una visión funcional para tareas cotidianas, no “volver a ver” como antes.

Un diálogo directo con la corteza visual

Neuroprótesis visual bidireccional

El avance clave es el “bucle cerrado”: mientras el sistema envía estímulos eléctricos que generan percepciones (fosfenos), al mismo tiempo registra la respuesta del cerebro para adaptar la estimulación. Este “diálogo” entre tecnología y neuronas, liderado por el equipo de Eduardo Fernández Jover, acerca la experiencia a una visión artificial más natural.

La prótesis utiliza unas gafas con cámara que sustituyen a la retina: capturan la escena, la procesan y la convierten en patrones de pulsos dirigidos a la corteza occipital. Con ello, el sistema deja de ser un monólogo que impone señales y pasa a aprender de la respuesta neuronal, ajustando brillo, intensidad y timing de los impulsos.

Frente a los enfoques de “lazo abierto”, en los que el dispositivo no tiene retorno de información, aquí se cuantifica cómo cambian las percepciones según la intensidad, frecuencia y duración de los pulsos. Los investigadores han correlacionado los registros neuronales con el brillo percibido y la capacidad de distinguir varios estímulos en el tiempo.

Cómo es y cómo se implanta el dispositivo

Implante con microelectrodos en la corteza visual

El implante es un pequeño chip de 4 milímetros de lado con 100 microelectrodos individuales que se insertan en la corteza visual. Para su colocación, el equipo emplea un robot quirúrgico con neuronavegación, lo que permite introducir los electrodos a través de un orificio de apenas 8–10 mm, evitando una craneotomía amplia.

Según el neurocirujano Pablo González López (Hospital IMED Elche y Hospital Dr. Balmis de Alicante), esta técnica aporta precisión y seguridad, reduciendo molestias postoperatorias y facilitando un alta más temprana. Los voluntarios han llevado el sistema durante varios meses, con sesiones diarias de entrenamiento y calibración de los parámetros de estimulación.

La propuesta no solo “escribe” en el cerebro; también puede “leer” su respuesta. Esa capacidad permite una calibración automática y dinámica de la estimulación, acelerando la adaptación y mejorando la usabilidad del sistema para tareas de orientación y movilidad.

Qué pueden ver y para quién está indicado

Usuarios con visión artificial funcional

Con el entrenamiento adecuado, las personas implantadas han logrado percibir formas sencillas, trayectorias y letras grandes. En pruebas controladas, variar los parámetros (corriente, frecuencia, duración) modificó el brillo y la claridad de los fosfenos, y la lectura neuronal permitió prever si un estímulo concreto daría lugar a una percepción subjetiva.

En esta etapa, la tecnología se orienta principalmente a quienes perdieron la visión tras haberla tenido (por ejemplo, enfermedades degenerativas de la retina o lesiones del nervio óptico). Para personas que nacen ciegas, la corteza visual puede no haber desarrollado el código necesario, lo que limita la utilidad de un implante de este tipo en la actualidad.

El equipo subraya que queda camino por recorrer: es necesario comprender mejor cómo el cerebro codifica la información visual, optimizar la forma de transmitirla y evaluar la biocompatibilidad a largo plazo. Aun así, los resultados son consistentes con un progreso sostenido desde trabajos previos de la UMH.

  • El objetivo es recuperar una visión funcional para tareas como orientación y movilidad.
  • El sistema se beneficia de un aprendizaje mutuo entre el implante y el cerebro.
  • La investigación cuenta con apoyo del Ministerio de Ciencia, la Unión Europea y la Generalitat Valenciana.

Lo logrado por el consorcio de la UMH, CIBER y hospitales de Alicante e IMED Elche muestra que una neuroprótesis visual bidireccional puede traducir escenas en señales cerebrales útiles y ajustarse en tiempo real, abriendo la puerta a dispositivos clínicos que devuelvan autonomía a parte de las personas ciegas en Europa cuando la tecnología complete sus próximos pasos.

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