Un riñón de cerdo mantiene a un paciente con vida durante nueve meses hasta un trasplante humano

Última actualización: septiembre 5, 2026
  • Un riñón de cerdo modificado genéticamente funcionó 271 días en un paciente, un récord mundial en xenotrasplantes.
  • El paciente, Tim Andrews, pudo evitar la diálisis y recibir un riñón humano gracias a este 'puente' experimental.
  • El caso, publicado en The Lancet, muestra tanto el potencial como los desafíos de los trasplantes entre especies.
  • La escasez de órganos humanos hace que esta vía se explore como alternativa real.

Riñón de cerdo modificado genéticamente para trasplante

Un paciente con enfermedad renal terminal ha logrado sobrevivir durante nueve meses gracias a un riñón de cerdo modificado genéticamente, un tiempo que marca un récord mundial para este tipo de injertos. Este periodo permitió que el hombre evitara la diálisis y llegara en buen estado a recibir un riñón humano, lo que supone un avance relevante en el campo de los xenotrasplantes.

El caso protagonizado por Tim Andrews, de 66 años, se ha dado a conocer esta semana en la revista médica The Lancet. Andrews, que padecía insuficiencia renal avanzada como consecuencia de una diabetes tipo 2, se convirtió en la primera persona en pasar de un órgano porcino a uno humano sin necesidad de diálisis entre medias, un hito que los especialistas consideran un paso importante hacia soluciones para la escasez de donantes.

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Un hito en la medicina de trasplantes

Intervención de trasplante de órgano porcino

El xenotrasplante del riñón porcino, realizado en el Mass General Brigham de Massachusetts (EE.UU.), funcionó de inmediato y comenzó a producir orina en las primeras horas. Durante los primeros meses, el órgano mantuvo su función sin complicaciones mayores, aunque a las dos semanas de la operación apareció un episodio de rechazo que se pudo controlar con medicación. Este es el primer caso documentado en el que un riñón de cerdo sobrevive tanto tiempo dentro de un receptor vivo, superando ampliamente los dos meses que se habían logrado en estudios anteriores.

El doctor Leonardo Riella, líder del equipo médico, explicó que la escasez de órganos humanos es una crisis que empuja a buscar alternativas como los xenotrasplantes. “Sabemos que el trasplante es la mejor opción para pacientes con enfermedad renal, pero no hay suficientes órganos disponibles. Con este avance, demostramos que el riñón porcino puede servir de puente hasta que llegue un donante humano”, señaló en el comunicado que acompañaba la publicación.

El caso de Tim Andrews

Paciente recuperándose de un trasplante

Tim Andrews entró en el programa de trasplantes con un pronóstico complicado: sus médicos calculaban que tenía solo un 9% de posibilidades de recibir un riñón humano en un plazo de cinco años, mientras que su esperanza de vida en diálisis era de unos cinco años. La opción del órgano porcino apareció como una luz al final del túnel. “La esperanza es lo más importante, la oportunidad de liberarse de la máquina y vivir la vida”, comentó el paciente al conocer los resultados.

El riñón trasplantado procedía de un cerdo miniatura de Yucatán, una raza modificada genéticamente con cerca de 69 cambios para hacerlo compatible con el sistema inmunitario humano. Estas modificaciones eliminan los azúcares que el cuerpo reconoce como extraños, añaden proteínas humanas de camuflaje y desactivan los virus porcinos que podrían causar infecciones. Un trabajo de ingeniería genética que permitió que el órgano no fuera atacado de inmediato por el organismo del receptor.

Problemas y solución final

Riñón humano para trasplante

A pesar del buen arranque, a los seis meses del trasplante se detectaron lesiones en los vasos sanguíneos del riñón porcino que fueron empeorando progresivamente. Los análisis no mostraron anticuerpos atacando el órgano, por lo que los médicos no lograron identificar la causa exacta del deterioro. Finalmente, a los 271 días, el daño era tan extenso que el riñón tuvo que ser extraído.

Tras la extracción, Andrews necesitó diálisis durante unos meses hasta que apareció un donante humano fallecido. El nuevo riñón funcionó correctamente y el paciente sigue estable, según el seguimiento realizado durante seis meses. El equipo médico destacó que este caso demuestra que el xenotrasplante puede ser una alternativa viable, pero aún quedan retos por resolver para evitar el fallo tardío del injerto.

El futuro de los xenotrasplantes

Investigadores en laboratorio de trasplantes

Este logro abre la puerta a que los órganos de cerdo se conviertan en una opción real para pacientes que esperan un trasplante humano. La lista de espera renal en países como Estados Unidos supera los 100.000 pacientes, con solo unos 25.000 trasplantes anuales, una desproporción que impulsa la investigación en este campo. Los autores del estudio subrayan que, aunque el fracaso del injerto porcino a largo plazo sigue siendo un obstáculo, los beneficios inmediatos para el paciente son claros: evita la diálisis, mejora la calidad de vida y da tiempo a encontrar un donante compatible.

El siguiente paso sería mejorar la durabilidad de los órganos porcinos, posiblemente mediante nuevas modificaciones genéticas o terapias que prevengan el daño vascular. Además, se están explorando xenotrasplantes de hígado y corazón en otros centros, lo que sugiere que esta tecnología podría extenderse a más órganos en un futuro no muy lejano.

Con este caso, la ciencia de los trasplantes da un salto notable, aunque los expertos recuerdan que todavía estamos en una fase experimental. Sin embargo, la experiencia de Tim Andrews demuestra que, cuando fallan las opciones convencionales, la innovación puede ofrecer una vía esperanzadora. Y es que, como él mismo dice, mientras hay vida, hay esperanza.