El 2014 bien podría terminar siendo el año del ojo biónico.  Al menos esa es la meta de los ingenieros del Monash Vision Group (MVG) de la Universidad de Monash en Australia. Recientemente obtuvieron resultados de laboratorio tempranos muy positivos para un nuevo microchip que alimentará un ojo biónico, y tendrán uno listo para probarlo en pacientes en un par de años.
 
A diferencia de muchos otros proyectos de implantes biónicos del ojo/retina actualmente en desarrollo, el ojo biónico de MVG circunvala por completo el ojo en sí. El sistema consta de un par de gafas especiales con una pequeña cámara que actúa como la retina, un procesador de bolsillo desgastado para convertir el vídeo en señales eléctricas, y los propios microchips que se implantan directamente sobre la superficie de la corteza visual del paciente. Este microchip complejo consiste de una red de hasta 14 microchips de ocho por ocho, los cuales consisten de más de medio millón de transistores y 45 electrodos delgados para la recepción de vídeo blanco-negro de baja resolución y la estimulación de la corteza visual.
 
El objetivo es producir una visión artificial que es al menos equivalente a usar un perro guía o un bastón blanco. Es probable que el ojo biónico se utilice en conjunto con estas ayudas tradicionales, pero como la tecnología evoluciona, eventualmente podría reemplazarlos.
 
Artículo de la Universidad de Monash: Microchip success for bionic eye

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