Las crisis de epilepsia han desconcertado a la gente durante miles de años, golpeando a sus víctimas de forma aleatoria y sin previo aviso. Sin embargo, el cerebro no pasa a este estado de violencia sin previo aviso ni de repente, sino que va elaborando la crisis hasta que se manifiesta exteriormente. Si logramos detectar la llegada inminente de una crisis en desarrollo mediante el control de la actividad del cerebro, esto ayudaría a las personas epilépticas a tomar medidas preventivas y con suerte, disminuir el impacto de cualquier crisis.
Una compañía llamada NeuroVista (Seattle, WA) ha estado trabajando en un implante capaz de controlar el cerebro y que ayuda a predecir ataques próximos, con una precisión impresionante. El implante en sí no es nuevo, habiendo sido desarrollado hace unos años para recoger datos de EEG a largo plazo directamente desde la superficie del cerebro. El desarrollo más reciente es el acoplamiento del implante NeuroVista con otro implante colocado bajo el pecho, como un marcapasos cardíaco, que transmite los datos desde el implante en el cerebro a un dispositivo de mano que muestra advertencias sobre las convulsiones que se aproximan. Un estudio de dos años del seguimiento de 15 personas implantadas con el sistema en Australia, demostró que con la programación adecuada de los dispositivos para analizar los datos de actividad del cerebro, la previsión eficaz de una crisis puede ser llevada a la práctica con bastante precisión.















